La vida esta llena de sorpresas. Hace poco me pegaron un toque de una tienda para que fuese a probar una acustica que tenian de ocasion, sabiendo que desde hace algo mas de un año le doy mas a la acustica que a la electrica.
Me acerque solo por curiosidad ya que no me la podia permitir aunque fuese la puta mejor guitarra del mundo, pero el gas siempre puede y no se debe dejar pasar la ocasion de probar una guitarra que, quien sabe, puede ser especialo un verdadero chollo.
La guitarra en cuestion era una GUILD JF-30 hecha en california por fender. Empece a darle unos acordillos y sonaba bastante bien aunque tenia muchos graves, demasiados. Aparte de que me era un poco incomoda (como la D-40 y la D-50 que probe hace tiempo, todas de epoca fender y con mastiles incomodos) me parecio que los graves se comian el resto de frecuencias. Le faltaba esos agudos cristalinos de las jumbos de Gibson y aunque rasgada sonaba bastante bien le faltaba presencia y definicion. Ni chicha ni limoná.
Junto a ella habia tambien una TAYLOR 410 y ya que estaba ahi y que a parte de mis Taylor no he probado ninguna, le eche un tiento.
Es una dreadnought con fondo y aros de ovangkol (un sustituto tonal del palorrosa) y tapa de abeto. Mi primera impresion fue "joder como pesa esta cosa". Me senté y una vez mas empecé con el sagrado acorde de sol.
Era una guitarra mucho mas equilibrada, definia mejor y los acordes sonaban mas dulces. Quiza era demasiado brillante, eché en falta algo mas de medios y me sobraban agudos, pero los acordes empastaban bien y era comoda. Soleando un poco por arriba del mastil se entendia bien todo y no se ahogaban las notas.
Saque tres conclusiones: a)que era una guitarra muy solvente; b)que sonaba muy moderna (esto sera cuestion de gustos), me pedia temas pop y rock, no la vi tan apta para blues, folk, country, etc; c)que no hay ni punto de comparacion con la serie 700. Esta era una buena guitarra, pero las 700 que he probado eran espectaculares, una cosa aparte.
Por ultimo, y casi exclusivamente por nostalgia, agarre la otra guitarra que habia junto a ellas, una MARTIN D-15.
La primera vez que compre una acustica mas o menos buena (de maderas solidas, vaya) fue una D-15. En aquella epoca yo no me enteraba mucho y la unica acustica que tenia era una yamaha de nato que no era muy alla, asi que entre que me gusto la ostia en comparacion con mi yamaha y que no tenia mucha pasta me la pille.
Durante unos meses estuve muy contento, pero empece a investigar, a leer sobre las diferencias tonales de las maderas, las caracteristicas, formas, etc y me di cuenta de que una acustica entera de caoba no era lo habitual, y que aunque fuese una Martin, no era de gama alta precisamente, y me asalto el mayor de los GASes!
Vendi la D-15 para pillarme una Gibson J-180, que ademas de no tener NADA que ver ni en tipo de maderas ni en tono, era mucho mas un "pedazo de acustica". Desde entonces he ido mejorando mi acusticarsenal y he ido evolucionando mi oido y percibiendo algunos matices en las acusticas, con las tipicas reacciones de "¡como es posible que esta acustica que el año pasado me sonaba genial ahora me suene floja!"
Asi que como ya no se ni a que sonaba la D-15 la agarre por los viejos tiempos.
Empece a tocar y me quede extrañado. Segui tocando un tema country rasgando y estaba cada vez mas extrañado. Bueno, quiza la palabra exacta es alucinado.
Sonaba totalmente bestial. Impresionante.
No me parecio la acustica mas polivalente ni versatil, pero para rollo americano, songwriter, etc era perfecta, y digo perfecta con todas sus letras. Por supuesto era bastante grave, y no tenia el brillo ni la definicion de una dreadnought con tapa de abeto, y tampoco era muy adecuada para trabajar con partes solistas o fingerpickin, pero cristo ¡como sonaba!
Me fui absolutamente sorprendido y esa noche toque en casa con mi D-42. Volvi a escuchar ese sonido Martin que me vuelve loco en todo su esplendor y deduje que la impresion habria sido producto de la comparacion con la Guild y la Taylor, que eso si, molaban mucho menos.
Al dia siguiente pase de nuevo por la tienda y me sente un segundo a probar solo la D-15. Una vez mas flipante.
Paso el fin de semana, me olvide del tema, tocamos en directo y yo estaba encantado con mi Taylor, para tocar enchufado lo mejor.
Ayer, pase por delante de la tienda con mi novia y le dije "entra, quiero que veas una cosa". Ella solo entiende de guitarras lo que me oye a mi pero se interesa bastante, ha escuchado todas mis guitarras y esta acostumbrada a oir en casa la Martin y la Taylor.
Toque un poco con la D-15 y probe en todas partes para revisar afinacion, quintaje etc, buscando fallos. Los clavijeros eran bastante chuscos pero en general afinaba bien y todo el diapason quintaba perfectamente.
Seguia sonando de miedo.
Al salir le pregunte a mi novia, y me dijo "esteticamente no me gusta pero me ha impresionado como sonaba". Una opinion mas que contradecia que me hubiera vuelto loco.
¿Y toda esta chapa para que?
Primero porque necesito desahogarme y compartir mi flipe y segundo porque una vez mas, este loco mundo de guitarras me demuestra que NUNCA, jamas hay que subestimar el factor de la madera.
No es que piense de repente que la D-15 es la acustica mas brutal que hay, y de hecho dudo que todas las D-15s suenen asi. Es una guitarra economica y se nota en la construccion y los materiales, pero a veces, hay alguna que tiene algo, que transmite, que vibra diferente, mejor.
A veces encuentras ese trozo de madera tocado por la mano de dios. Sin importar lo que cuesta la puta guitarra.

