En los ochentas la industria comenzó a bajar la calidad del vinilo para introducir el CD, esto permitió que las personas se cambiaran de formato más fácilmente, esto sumado a que muchos no teníamos un equipo en condiciones hizo ver que el CD es la gran MARAVILLA.
En esa época en que todos comenzaron a deshacerse de sus vinilos los conserve y debido a su bajo precio (usados) compre varios que ahora son valiosisimos.
Tengo un plato Fisher MT-6225 Direct Drive de 1979 (japones) con una Ortofon, conectado a entrada Phono (cable RCA) y el cable a masa (Ground) a un equipo Marantz del 74 y unos JBL Decade y a pesar que no es el mejor plato me suena de maravillas.
Antes de ayer estuve probando un primera edición del LP Elvis in Person (1969, made in USA), lo compare con el mismo disco, pero en CD del 75th anniversary, editado y remasterizado el 2010 por Legacy. Este último era como estar escuchando el vinilo metido dentro de una media de lana. Faltaban agudos, brillo, pegada, el CD sonaba opaco, deslavado al lado del vinilo que sonaba muchísimo más vivo, rico en sonidos y matices.
En los ochentas los discos los conserve por sentimentalismo, fue el primer soporte en el que escuche música, pero en realidad con los equipos que tenía en ese entonces no podría haber diferenciado la calidad que ofrece el vinilo como ahora puedo con equipos Hi-Fi de mediana calidad.
Todo esto hace reflexionar del porque los audiofilos que se gastan miles de dólares en equipos y siguen prefiriendo como formato de música el vinilo. Eso de que dicen que el CD mato la música, etc.
Bueno, para todo esto creo que esta el desafío de gastarse en un buen equipo.
Saludos
