Tupac, gracias por el consejo. En su momento no lo hice, y ahora no creo que la vaya a desmontar para arreglarlo, no me parece que merezca la pena el trabajo...
Ahora vamos con la siguiente entrega:
El acabóse... estoooo, el acabado!
A principios de julio la guitarra estaba terminada en lo referente a su construcción y
'sólo' quedaba el acabado.
Tras leer los hilos del foro dedicados a ello, lo tuve claro: me hice con un compresor de 25 litros, una pistola (eso sí, económica), un litro de tapaporos, dos de nitro (por las pruebas y lo que pudiera desperdiciar), varios de disolvente y un montón de lijas al agua de diferentes grosores.
Nunca lo había hecho antes... y así me fue.
Lo primero fue el
tintado de la madera con muñequilla, que terminó sin demasiados problemas una vez que obtuve el color que buscaba tras una serie de pruebas. Comentar que usé tinte al agua y que para evitar manchas saturé el color, dándole hasta que ya no oscurecía más. No sé si es muy ortodoxo, pero se consigue un color bastante uniforme sin tener mucha idea.
Llegado el momento de usar la
pistola, aluciné con la cantidad de variables que tiene y que si no están todos bien compensados, no saldrá bien. Por enumerarlos:
1. la viscosidad de la mezcla de laca o tapaporos con el disolvente,
2. la presión de salida del compresor
3. el regulador de flujo de la pistola,
4. el regulador de abanico de la pistola,
5. la distancia a la que disparas y
6. la velocidad a la que mueves la mano
Decidí dejar dos los primeros fijos y hacer pruebas variando el resto hasta encontrarle el punto.
Por supuesto, hice las pruebas pertinentes en otros trozos de madera... pero no sirvieron de mucho, lo que parecía correcto en la prueba se desmadraba sobre la guitarra. No sé si sería cosa de los nervios
En el cuerpo dí dos manos de tapaporos y seis de laca, mientras que en el mástil creo que fueron 7 de laca.
De esto no tengo fotos... ya estaba un poco harto de documentar desastres.
El caso es que unas manos quedaron
'arenosas', otras con
'piel de naranja' y otras
chorrearon de lo lindo. Puede que fuera de un extremo a otro, variando el regulador de flujo, el de abanico, la velocidad, etc.

A veces daba manos que parecían muy gruesas y no se descolgaban. Otras veces daba manos super-rápidas que parecían estar muy secas y al disparar acto seguido se descolgaba todo...

:llanto
El mayor de los problemas fue el lacado del diapasón: en las manos gruesas que se descolgaban, la laca escurría hasta los trastes, que contenían la
'riada': no se descolgaba más, pero se acumulaba ahí.
La segunda vez que me ocurrió, desesperado, agarré un trapo e intenté quitar toda la laca recién disparada antes de que comenzara a secar... imaginad el desastre. Y los trastes hasta arriba de laca.
La buena noticia es que la
lija al agua de grano 500 es la solución a casi todos estos problemas. Claro que si te equivocas disparando laca 5 segundos, puedes pasarte después 3 ó 4 horas de lija.
Y cuidado con pasarte con la lija... durante el lijado del tapaporos llegué la madera cruda en algunos puntos del canto y de las aristas, por lo que tuve que volver a tintarlos (afortunadamente había guardado algo de la mezcla de tinte y no se nota nada)
En los bordes del diapasón también quité la laca en algunos puntos
Usé tanto el mismo trozo de lija 500, que cada vez tardaba más en matizar y creo que al final estaba tan desgastada que era como lija 1200
El diapasón fue de lo más
'entretenido'. Tuve que hacer un taquito de lijar con la curvatura de 9.5 y darle hasta que el resultado parecía aceptable, aunque en algunos puntos alcanzaba de nuevo la madera. Los trastes acabaron con mucha laca encima (ya los había nivelado...) y sólo ahora, cuando ya está en pleno uso, se le está cayendo poco a poco.
Al final no tenía ni idea de si la capa de acabado era fina o gruesa...
Entre pruebas y acabado consumí: medio litro de tapaporos, casi uno de laca (aunque seguro que no está todo sobre la guitarra), 15 horas de lijado y bastante de mi paciencia...
Al quitar la cinta con que enmascaré los huecos de las pastillas, la capa de laca sobre ella era fina, y teniendo en cuenta que ahí no pasé la lija, pienso que el acabado es bastante fino. Aunque también puede ser que sea fina en algunas partes y gruesa en otras.
El pulido dejó la laca con ese brillo de espejo que casi todos buscamos.
Es milagroso la primera vez que lo ves.
Las manos de tapaporos no llegaron a cubrir los poros del fresno, que se notan al tacto y al reflejo.
¡Pero eso NO me preocupa lo más mínimo! Casi diría que me gusta.
Tampoco estoy seguro de que la laca sea nitro... o será algún
tipo particular de nitro... en
Julmosa me aseguran que lo es aunque en el envase no lo diga. El caso es que hace falta insistir bastante con alcohol para que empiece a deteriorarse... en fin. Lo sea o no, la guitarra ahora tiene un aspecto estupendo.
Ahora estoy contento con el resultado, pero NO he podido olvidar lo que he sufrido con el acabado... creo que pasará un tiempo hasta que vuelva a coger la pistola...
En breve el último capítulo de este folletin...
