Yo creo que el experimento sólo funciona con la escala pentatónica.
McFerrin declara que no importa en que lugar haga el experimento, -y no me cabe duda de que ha viajado por todo el mundo mundial-, el público (en este caso asistente a un congreso sobre ciencia, es decir, ni siquiera tienen por qué ser aficionados a la música) es capaz de hacerlo. Un fenómeno Universal. Pero... ¿hacer qué?
Analizando el vídeo con algo de detenimiento yo llego a la conclusión de que McFerrin, vaya usted a saber porqué, hace el experimento con la escala Pentatónica Mayor de C# -o menor de Bb- (C#, D#, F, G# y Bb). Lo más llamativo es que el publico “cae” o resuelve
cuando surge por primera vez la tercera nota de la secuencia (C#, D#, F, Bb y G#) en el
F; sin que él en ningún momento haya anticipado ese sonido ni haya habido secuencia previa con ese intervalo. Lo mismo ocurre con el G#. Tremendo. El público solfea la Pentatónica arriba y abajo en una tesitura de dos octavas sin mayor problema. (El hecho de que el personal se salte la cuarta y la séptima de la Mayor Natural es sintomático).
Otra cosa distinta sería que, a modo del juego SIMÓN, el tipo fuera cantando las notas de la escala que fuere y el público fuese capaz de repetirlas. En ese caso no creo que hubiera problema con ninguna de las escalas más habituales.
Para mi no vale con dar pistas o cantar una melodía por encima. Creo que es algo más profundo que llevamos todos muy arraigado en el cerebro a escala Universal: La escala Pentatónica.
Esto no es más que mi humilde opinión, claro está. Hay mogollón de teorías que intentan explicarlo desde la física, la psicología, etc, pero por lo que yo tengo leído, los neurocientíficos son los que tiene la clave. (1)
Héctor, supongo que es una obviedad, pero te recomiendo que hagas la experiencia con los chavales dibujando un teclado en el suelo o pintándolo en una tela o así; la asociación visual/espacial es muy recomendable para el aprendizaje y es más divertido. (Saltando sólo sobre las negras componemos la pentatónica Mayor de F#.)
(1) A los más curiosos o interesados, os vuelvo a recomendar (ya lo hice en el lugar correspondiente) el libro "Tu cerebro y la música. El estudio científico de una obsesion humana" de Daniel Levitin; También he leído hace unos meses y me ha parecido muy ilustrativo "Musicofobia, relatos de la música y el cerebro" de Oliver Sacks.
Salud
