Básicamente se puede reducir a "¿por dónde?", como aquel famoso chiste de la sirena y el marinero gallego.
El caso es que hay que desatornillar la tapa trasera de tweed y se quedan las tripas al descubierto, pero lo jodío es que no sé por dónde cojones sacar las válvulas, y de meter las nuevas ni hablar, porque está todo bien metidito en su protector de metal que no hay manera de quitar. Se ven, pero no se tocan.
No pude hacer fotos ayer, a ver si esta semana me vuelvo a pasar por el local, pero igual alguno de los satisfechos dueños de un Classic 50 me puede echar una manilla... me doy vergüenza a mí bisbo
Gracias...

