Comienzo yo, cómo no.
Voy a defender a mi Fender Stratosferica (el modelo preferido de este foro, je, je,

) que vino desde oriente como los Reyes Magos en el 92.
En principio, la Strato para mí fue la guitarra por antonomasia: es la que le veía de pequeño a Clapton, Hendrix o Rosendo... para qué más. Tenía unas curvas de ensueño, y además traía una pastilla más que las otras...

Así que, en cuanto gané mis primeros duros, me agencié una.
Mi querida Strato japo es comodísima de tocar y tiene un sonido limpio y definido en las dos posiciones que uso (al final, tanta pastilla para nada, la posición del medio ni la toco): la del puente es agresiva y roquera con distorsión, pero sin llegar a ser chillona, y la del mastil es redondita y muy dulce en limpio; un poco más gordota con distorsión (pero sin embarullar el sonido, como suelen hacer las humbuckers

). Estoy tan acostumbrado al sonido de pastilla single, que cuando toco con guitarras con humbuckers me parece justo eso, sonido embarullado (las mini humbuckers un poco menos).
Como modificaciones, lo único que le he hecho ha sido ponerle un condensador en el volumen para que no se coma agudos al bajarlo. El resultado es estupendo, sobre todo en la pastilla de mastil: hasta tocando con distorsión, puedes conseguir un sonido muy bonito con solo bajarle el volumen y tocar un poco más suave. También le he anulado los dos potenciómetros de tono (pa qué los quiero, si de por sí tiene un tono cojonudo).
Hala, ya he hablado sobre mi novia. Ahora que casque otro.