Todos estos métodos no persiguen otra cosa que un compromiso entre una ejecución cómoda y una entonación más o menos coherente a todo lo largo del mástil. En teoría y matemáticamente hablando se podría diseñar un diapasón completamente perfecto pero hay que tener en cuenta muchos aspectos del instrumento que complican esa búsqueda de la perfección (supuesta). Desde el momento en que el mástil se mueve con un alma de regulación, ya tenemos una variante. Si tenemos en cuenta el tamaño, alto y ancho, del traste, otra variación. Y así, unas cuantas. La música es matemática, sí, pero muchas veces afinamos la guitarra con un afinador, la dejamos "niquelá" y, a la hora de tocar, se nos va todo a tomar por saco. Sin embargo, la afinamos de oído y es mucho más musical. Igual pasa con el quintaje y el ajuste en general. Vamos de cabeza si queremos ajustar una guitarra con Floyd Rose teniendo en cuenta las frecuencias que nos "facilita" un afinador. Por eso no quiero ver ni en pintura un afinador (en este sentido, en una situación de directo lo entiendo perfectamente).
Partiendo de una guitarra con trastes "normales", cejuela "tradicional" (sea hueso, locking nut, etc.) y puente con selletas desplazables se pueden hacer ajustes muy, muy precisos. Sólo hay que tener en cuenta la presión del calibre, el tipo de pala, el traste y la fuerza y tipo de pulsación del guitarrista y no tanto que cuadre "perfectamente" el armónico con la nota del 12. Hay que buscar un equilibrio entre todo eso y la guitarra será muchísimo más musical.
En una de las revisiones de este foro, en el apartado Ibanez tengo yo una hecha de una de las mías (la 2550). En ella, decía yo que no os podríais imaginar hasta qué punto de detalle tiene esa guitarra el ajuste hecho y me refería a esto en concreto. Me gustaría que viérais lo que marca un afinador tradicional respecto de la afinación abierta, de las compensaciones, la afinación "pisada", etc., seguro que os da la risa tonta. Sin embargo, le echas cinco minutos tocando a pelo, de oído, sobre cualquier simple estructura y te das cuenta de la precisión bestial que tiene desde arriba hasta abajo del diapasón. Siempre, musicalmente hablando, es un tema muy curioso.