Yo creo que lo que pasa es que el cúmulo de defectos del que se habla no tiene que ver con las colocación del pote de volumen ni estas cosas, sino que se refiere al montaje y piezas del trasto en sí; el diseño del cuerpo y demás está, en mi opinión, para tapar un poco los defectos que para mí serían más evidentes:
un trozo de madera (o varios) sólido completamente con un bujero de cagarse justo donde hay más resonancia, en que se colocan las pastillas, ruidosas, puestas así como les dió en huecos sobradetes a tal fin colgando de una pieza de plástico que hasta entonces sólo servía de golpeador; el mástil, atornillado y soportando una tensión evidentemente excesiva, el puente, que es una amalgama de muelles y tornillos que se oxidan y se van a tomar pol culo; pienso que se hizo pensando en montarla rápida y fácilmente e intercambiar piezas con cualquier otra, como una AK-47. Lo del diseño estético es algo coyuntural, en mi opinión, insisto.
Ab initio, tal y como eran las guitarras entonces, muy elaboradas, muy trabajadas estéticamente y con curro general de aúpa, las strato fueron una "cosa" que salió muy bien no se sabe muy bien (valga la redundancia) por qué.
Seguramente los luthieres pensaran que era un disparate hacer ese trabajo de "Tente" y que resulte. De ahí esa frase de que son un afortunado cúmulo de errores.
Ahora bien, ese sonido de la strato es defectuoso per sé, lo que pasa es que mola así y tiene su personalidad. Y también creo que, evidentemente, a muchos les entra, y les entró, por el ojo.
Lo peor es lo del mástil atornillado, dan ganas de cambiarlo tres veces por semana para ver qué sonido sale, es horrible
