Sesenta años de engaño...
Resumo el comunicado, que es largo.
Según un estudio del sociólogo Hudson Perry, de la Universidad de Michigan, la famosa patente que diseñó Fender fue un plagio de otro diseño.

Tras los problemas legales que Fender tuvo que hacer frente respecto a Grestch, la Broadcaster, etc., parece ser que les salió mucho más barato pillar un diseño de un inventor desconocido para el próximo "pelotazo" que dio la compañía, la Stratocaster. Fue entonces cuando Philip Scattevenson, un registrador de la oficina de patentes de origen sueco y gran amigo de Leo Fender, le avisó de un registro de un nuevo diseño que, según Scattevenson, le haría ganar muchos dólares a la compañía. Leo Fender no se lo pensó y tomó la calle directa, ahorrándose muchos dólares en conceptos de diseño y demás. A la vista del resultado, arriesgó y le salió muy rentable la jugada.
La familia del inventor estudia la posibilidad, nada menos, de demandar a Fender, herederos y en fin, a toda la parafernalia, esto parece que va a dejar a lo de Gibson-PRS a la altura del betún. Según Perry, los herederos de Scattevenson renunciaron al "negocio" por un tema de lío de faldas y malos negocios relacionados con el hampa. De esa manera, los herederos legales del inventor dejan a la famila del sueco aparte de esta contienda. Producto de ello Perry consiguió la desclasificación del documento original que ha dado origen a todo este problema.
Pa'cagalse y o tener con qué limpiarse.

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