Acabo de llegar del show de Duke Robillard y ya son las 5:00 am. El cansancio que tengo lo he olvidado sabiendo que todos los esfuerzo para un contacto y una nota no fueron una perdida de tiempo y al final resulto muchísimo mejor de los que pensaba.
La cosa es que había estado conversado con un amigo y colega músico desde la semana pasada, el cual gentilmente nos reservo la mejor mesa al ladito del escenario, la mesa era para 8 personas, todos músicos de la escena local.
Pasamos rápidamente antes de que empezara el show a verlo y le pedí que tocara “Stormy Monday”, solicitud a la cual accedió de inmediato.
Salio Mr. Robillard y se monto un show en toda regla que en ningún minuto dejo de sorprenderme y entretenerme, que presencia!, que sonidazo!, que recursos!, y todo esto a escasos 2 metros y medio del protagonista en una espectacular ubicación.

Yo había coordinado para hacerle una entrevista y poder sacar fotos a placer durante el show. Termino el espectáculo, me gaste los 2 GB del Memory Stick de mi Cybershot con unas estupendas fotos como las que estan viendo, también pudimos filmar y fuimos a ver si podíamos hacerle una nota.

Siempre muy asequible dijo: “Todo lo que quieras, pero primero vamos a comer porque venimos con un hambre atroz. No se puede hablar con el estomago vació, agrego”.
La excelente banda de apoyo que trajo eran unos fabulosos músicos Argentinos y todos en la mesa estaban listos para cenar. Yo me retire con mi partner que las haría de cameraman pensando en no incomodarlo, pero Duke dijo cuando veíamos que nos íbamos: “¿Bueno, no íbamos a conversar? … ¿Vengan a servirse algo de comer con nosotros y luego conversamos como corresponde entre musicos”. Increíble pensé yo!, mas encima a parte de ser un tremendo artista el tío irradia una sencillez, simpatía y buena onda tremenda.
Nos dispusimos a compartir este momento tan especial. Me pregunto por un sobre que deje en la mesa, seguramente vio el sello de Epiphone y le entro curiosidad, trataba del mismo sobre de los que enviaban por correo a solicitud los catálogos de época y nos pusimos a ver Emperors y Broadways, se rompió el hielo definitivamente y entramos en el tema derechamente.


Lo que partió inicialmente pensado para una nota de unos 10 minutos término en una sesión acompañada de birras en la cual se hablo de todo, con tiempo y detalle.
Abajo: Conversando y disfrutando unas birras con los músicos que le acompañaron. A la derecha el baterista y a la izquierda el tecladista.

Por suerte quedo registrado, así que partiré apenas me baje el ritmo de trabajo a confeccionar un extenso reportaje.
No fue una entrevista finalmente como estaba previsto, solo se hablo como les conté, distendidamente en un ambiente que no me canso de repetir, casi familiar, en compañía de buena conversación, algo para beber y comer.

Estaba tan feliz que no quería dejar de contarles. Ahora me puedo ir a dormir tranquilamente.
Saludos a todos

