Ya, pero los guardias civiles, a menos que vengan con una orden (y no la consiguen tan rápido) no pueden entrar en tu casa ni registrar ni nada. A mí me pasó algo parecido; estaba tocando con otro guitarrista y un bajista (todo acústico), bebiendo y

y me vino la pasma. La conversación fue más o menos la misma, solo que yo estaba más cabreado y me puse a berrear en el portal:
-¡Teníais que llamar a la poli! ¡Pringaos de los cojones! ¡Los que molestáis sois vosotros! Ahora violan a una tía y la pasma aqui sin poder hacer su trabajo...
Y chorradas de esas (hay que ponerse en mi pellejo, yo iba con los pies redondos)
El pasma me respondió (había dos pero solo me hablaba uno):
-Hombre, este también es nuestro trabajo, tiene que entender que el ruido es excesivo para esta hora -o algo así, me soltó.
-Ya, pero es que ustedes no se tendrían que haber molestado en venir, con que bajaran los vecinos yo cerraba el tenderete y ya está- les dije intentando ganarme puntos.
-Bueno, pues tranquilícese y deje de hacer ruido- respondió el policía amablemente y deseando volver al coche patrulla con calefacción incorporada.
-De acuerdo, agente, no tendrán que volver. Muchas gracias por el aviso (a las fuerzas de la ley siempre hay que intentar ponerlas de nuestro lado)
Cerré la puerta, me volví y los dos tíos con los que estaba me miraron con los ojos como platos y me soltaron un "Pero tú eres gilipollas" la hostia de merecido. Uno de ellos tenía un peta a medio fumar en una mano. Ambos estaban cagaos de miedo. Pero yo les recordé que la pasma no puede entrar en los domicilios de la peña (esto se me ocurrió de repente para tranquilizarlos, cuando berreé en el portal ni se me pasó por la cabeza).
Con esos vecinos nunca me había llevado bien. Yo vivía cerca de la Estila en Santiago (estaba estudiando)y la zona era demasiado católica y puritana para mi gusto. Evidentemente un año después cambié de domicilio.
Pero esto fue hace muuuuchos años, hoy soy un tío formal, no fumo y toco a horas prudentes. Toda historia tiene un final feliz

. La verdad es que había olvidado por completo esta historia, pero leer a Wet me la ha recordado.