Obviamente, no es necesario poner el nombre del remitente, ni datos.
Solo se trata de esas respouestas coñonas que todos hemos recibido, propuestas macarronicas, cabreos celestiales, etc,etc.
Yo tambien tengo la costumbre de borrar los mensajes, pero aun recuerdo proposiciones deshonestas, sobretodo en compraventa, que me hicieron reir un buen rato.
