La verdad es que el tema del mastering, para los que nos dedicamos básicamente a tocar (poco y mal), es como algo un poco "esotérico", como esos "polvos mágicos" que le echa el ingeniero para que aquello termine de sonar, pero que no sabemos qué es lo que se hace realmente.
Y esto fue una de las cosas que más me gustó de tabajar con Ibon, de Euridia. Se molestó en que entendiéramos perfectamente qué es lo que él iba a hacer, y cómo iba a afectar eso a la grabación. Nos obligó a implicarnos en el proceso (llevándole grabaciones que nos gustaban para tomarlas como referencia, añadiendo distorsión a nuestro gusto, explicándonos por qué en un momento dado, o en una frecuencia dada se oía ruido, etc etc). Y eso que él en principio no era la persona adecuada, ya que es especialista en sonidos jamaicanos, y nosotros poco tenemos que ver con ese rollo.
Este fue el motivo principal en que al final decidiéramos hacerlo aquí, y no mandarlo a USA. Que también fue una opción muy a tener en cuenta. Pero entre mandar una grabación y trabajar via e.mail con un tipo en inglés, a poder estar en el estudio, cacharrear, y poder participar en el proceso, nosotros nos decantamos por la segunda opción.
Y está mal que lo diga yo, pero "suena de cojones"!!
