Blackmore escribió:A mí con tal de escuchar al batera me llega y me sobra, sé lo que tengo que tocar en cada momento.
Hombre, a mí no me basta con solo oír la batería, a menos que toque los bongos.

Tocar sin escucharse es como conducir sin mirar, no es nada divertido.
Si no te escuchas, en notas pisadas sin más puedes sobrevivir, pero si haces bendings y tal necesitas oír tu instrumento y otro para tener una referencia para poder afinar, no hay más cojones.
Como decía Chus, el volumen de referencia lo marca la batería y hay veces que para estar a la par hay que dar demasiado volumen, con lo que se monta un barullo considerable. Ya que una batería acústica no tiene botón de volumen, una cosa que últimamente se está poniendo "de moda" es aislarla con paneles de metacrilato tal que así:
http://www.sweetwater.com/c671--Studio_Isolation_Tools
El asunto no ocupa mucho espacio y tiene un efecto tremendo, aunque es algo caro.
En un momento dado, a falta de metacrilato también podría servir esto, que además mejora la puesta en escena, etc:
Otra cosa importante es como "ecualizamos" los instrumentos, sobre todo cuando son muchos. Lo mismo que se aplica al estudio se puede aplicar al escenario, y es que de 50, 70Hz maomenos, por abajo y 7, 10kHz por arriba, mejor cortarlo todo. Si das demasiada ganancia a ese rango vas a amplificar los armónicos de las notas no las fundamentales. Esto es, que si por ejemplo estás tocando un Do vas a empezar a oír demasiado otras notas de la serie armónica (Sol, Re, Sib, etc) tanto que puedes tapar la fundamental con lo que el cacao que se monta es guapo. El efecto es especialmente devastador en los graves, se forma como una especie de "reverb" en grave que lo embarra todo.
¿No os a pasado alguna vez estar en un concierto y no ser capaces de identificar en que tono va una canción? Pues en buena parte (reverberación aparte) es por eso.