Pero disfruto con ellas como si fueresen de verdaz.
De izquierda a derecha:
Fenix Stratocaster.- Años 80, coreana, del Young Chang ese (el de los pianos); en mueble, construcción y herrajes está a la altura de las Fender japonesas; la electrónica la he cambiado por otra de Fender, porque no valía un pimiento y es la mejor Stratocaster que he tenido. Me costó 60€
Variax 700.- Año 2004, japonesa, de Line6, de construcción esmerada y acabados de lujo; emula 25 guitarras y se pueden editar todos los modelos con el PC y Workbench. La vendí para poder comprarme un Axe y me la devolvieron con una selleta averiada y el pote de volumen doblado (por un golpe en el transporte). Una vez reparada, la probé con el Axe y creo que se va a quedar en el sofá, porque
Morris Global sound.- Año 1982, japonesa, fabricada por la casa Morris (especialista en acústicas), con mástil Neck-thru y puente de latón, resuena y tiene un sustain de la ostia; las pastillas son conmutables single/humbucker que la hacen muy versátil. Es la primera que puse en el sofá, hemos intimado muchas horas juntos y sigo queriéndola como el primer día, a pesar que la edad y tanto ajetreo le han dejado cicatrices.
Samick 335.- Años 80, coreana, de la casa Samick; en mueble, construcción y herrajes es una de la mejores copias de la Gibson 335; la electrónica la he cambiado por otra porque no valía un pimiento, aunque me falta ponerle unas pastillas menos cañeras que las Ibanez que monta ahora. He tenido cuatro Samick de diferentes características y años, esta es la mejor de ellas.



