TioPep escribió:Esto me recuerda la historieta que montaron David Bowie y no me acuerdo quién más, a mediados de los 70.
La cosa era que se inventaron un artista "maldito", del cual sólo unos pocos habían oído hablar, y menos ver su obra, y propagaron su historia: Este artista se suicidó, pero antes quemó toda su obra, por lo que no quedaba ningún cuadro que ver... David Bowie salió hablando en una entrevista de este artista, y la historia corrió como la espuma entre la "intelligentsia" de Nueva York, se escribieron artículos alabando la obra de este artista, salieron millones de snobs diciendo que lo conocían, e incluso que habían visto obras suyas

Y creo que hasta hubo quien escribió una biografía aduciendo que era gran conocido del pintor maldito
Creo que al final salió David Bowie descojonándose contando la verdad de la historia, y hubo muchos que tuvieron que estar una temporadita sin salir de casa...
Esto es lo de siempre, la tarta en la cara ajena hace más gracia si la víctima es un señor con sombrero de copa y frac. En este foro hay gente que recomienda amplis sin haberlos probado, pero esto es más gracioso porque es una inversión de lo sublime en toda regla. El problema es que, por lo general -ojo, y no me refiero a nadie en particular, que quede claro

- quien ridiculiza al arte se inventa un 'ridiculizado a su medida' que no existe en realidad, y así se convierte en un lugar común pensar en snobs con lápiz en mano que reparten loas a bolsas de basura expuestas en museos, que el arte está en una decadencia absoluta cuando algunos no han pisado un museo desde que fueron al Prado de excursión, etc. Referencias que le vienen de los medios de comunicación -que gustan de retorcer la indignación de la audiencia- y no del sistema que está criticando, del que se está fuera y nada se sabe.
Ha habido muchos tipos como este, cuyo caso no conozco, por ejemplo Adolf Wolfli. Siempre está ahí el deseo de encontrar en el arte o la palabra del loco, o del niño, una verdadera revelación sin mediaciones. Es un producto tentador para ser usado
desde fuera del arte. Yo no conozco nada en la vida que no esté intervenido por el mercado, nada, por desgracia. En el caso del arte, esto se convierte parece ser en una profanación inaceptable especialmente para la gente desinterasada por el arte. Puedo entender una crítica económica o moral de ello, pero no una en el plano artístico.
Yo, por mi parte, creo que nunca ha habido tanta tensión artística ni tantas ideas circulando como ahora, sin más. El problema es el de siempre, aceptar de una vez que el arte no tiene que ver con una explosión desmesurada del genio de carácter visual ni con la pegajosa idea de la belleza, eso es todo.
