ante todo mis respetos por el trabajo de Fripp, que es evidente que ha marcado tendencias y es un innovador, pero de ahí a ponerme en pie a aplaudirle y gritarle como si fuese un quinceañero va un abismo.
Os cuento con toda la brevedad posible:
Hace un par de meses compré la entrada para ver a Robert Fripp y su liga en el Tradicionarius de Barcelona (en el barrio de Gràcia), un sitio muy fashion, donde se deben hacer cosas muy chulas y muy vanguardistas, por lo que intuí.
He de decir que no he oído casi nada de King Crimson, u otras formaciones de Fripp, pero me gustó mucho lo que hizo con Bowie (por ejemplo, en Heroes, sus guitarras son impresionantes), y por eso fui.
Pocos días antes de que empezase su sesión de conciertos (nada menos que 6), empezaron a llegarme noticias de lo más curiosas:
El señor en cuestión lleva un mes en Barcelona, por lo visto ha venido a dar clases o algo parecido, eso sí, en plan asceta: si querías participar en sus clases tenían que llevar una dieta naturista (nada de carne, ni alcohol y supongo que tampoco sexo
Luego, para colmo, me encuentro que unos días antes, la entrada que a mi me costó 37€, la podía encontrar en Atrápalo por 20€. Cosa normal, con 6 conciertos era de esperar, pero el cabreo ya lo llevaba encima.
Y bueno, llego al lugar de los hechos.
Llego con media hora de antelación y me encuentro que ya hay gente tocando: deduzco que deben ser los alumnos que hacen temas en acústico,de pie, junto al público. Una sala de unas 400 personas, muy fashion y todo muy chic. Buena acústica y aire acondicionado.
La disposición en el escenario es un gran rack a la izquierda con toda la parafernalia de Fripp y doce sillas haciendo forma de arco. Una silla más para Fripp, que ya no está para muchos trotes.
Se avisa al público: nada de fotos con o sin flash, nada de grabaciones ni vídeo ni audio. A petición de Fripp, se dice que para mantener un ambiente idóneo para la interpretación. ¡Olé tus huevos!
Y la cosa empieza. Aparecen 12 guitarristas con sus acústicas y se colocan en sus sillas, aparece Fripp. Aplausos.
Y señores, ahí lo mejor de la noche: Fripp se parapeta tras su inmenso rack, se sienta tras él y todos los que estábamos desde el centro hasta la izquierda del público solo vemos la cabeza de Fripp durante todo el concierto: no supe en ningún momento si estaba tocando o se estaba rascando las pelotas. Se intuía porque él llevaba una eléctrica tipo Gibson (pero no de esta marca) y sobresalía sobre el resto de las 12 acústicas.
Para mi fue indignante: 37 euros por ver un rack y una cabeza, y en ningún momento ver exactamente cómo tocaba o qué estaba manipulando. Me siento engañado, estafado, pisoteado.
Para lo que vi, mejor dicho para oir lo que oí, mejor me compro un CD de este señor, me pongo unos cascos y lo disfruto en casa, porque eso es lo que fue el concierto, una audición.
Cierto que los guitarristas que le acompañaban (aunque tengo mis dudas de quién acompañaba a quien) estaban muy compenetrados y lo que hacían tenía una labor inmensa y creaban unos ambientes increíbles, y sonidos que requerían de gran imaginación y carácter innovador. Eso es innegable.
Pero también lo es, que estos musicazos sin Fripp no son nada. Vamos que si no está el nombre de Fripp en los carteles, no va a verlos ni su madre. Así de claro.
Tocaron algún tema de algo que me sonó a banda sonora de James Bond (edito: BSO de Misión Imposible), un tema de los Beatles y el resto "soundscapes" como lo llaman ellos. En muchos ratos me pareció oir el "Heroes" de Bowie.
Por último un tema que (por la locula general) supongo que era de King Crimson, con 13 acústicas desenchufadas. Fue el único momento que Fripp tocó de pie, y conseguí verle las manos (eso sí, con la acústica). Y eso en 90 minutos. Dos bises.
Pero no vi nada, y me sentí engañado. Un señor así no puede esconderse detrás de sus aparatos y creerse un hechicero musical, que no puede desvelar los secretos que esconde su música al resto de los mortales. Eso no se hace, es una falta de respeto para el público que religiosamente pagamos.
Había muchas otras formas de colocarse en el escenario para que viésemos qué sucedía allí, y él eligió evidentemente la que menos se veía.
Mi recomendación a los que vayáis a verlo a alguno de los conciertos que quedan: ir mucho antes, estar allí a las 20 h. como mínimo y sentaros a la derecha del escenario, si queréis ver algo.
Al final hice alguna foto, pero tan mala que no la puedo poner, se ve un inmenso rack de efectos y detrás asoma la cabeza de Fripp. Y no hay más, porque no vi nada más.
Los conciertos entran también por la vista, señor Fripp, usted pretendía que yo cerrase los ojos y me sumergiese en uno de sus múltiples "musicscapes", pero yo pagué esa cantidad para verle también.
Con esto no quiero decir que el concierto esté bien o mal, para gustos hay colores y no hay nada escrito.
Pero un poco de humildad y deferencia con el público no le hubiese ido mal.
Indignado quedo.
Aquí tenéis información sobre lo que os vais a encontrar, e incluso audio para que os hagais una idea: http://www.thelcg.net/
Esto es lo que pueden ver los más afortunados, los que se coloquen a la derecha del escenario:

Y esto es lo que se vería si Fripp se hubiese puesto a la derecha del escenario, con todo cara al público, pero lo que en realidad queda delante es todo el rack inmenso que le tapa por completo, o sea la foto está tomada desde la parte de atrás del escenario, para que os hagáis una idea:

