La Telecaster: cómo no hacer una guitarra.
Por Daniel.
(Artículo)

Bueno, lo primero es no saber tocar la guitarra y que tus compañeros te digan que la afines en Mi abierto para que no des el coñazo. Menos mal que luego sus asesores le debieron decir "tío, haz algo en condiciones que con esto no nos vamos a comer una mierda y al final del quinto acorde no van a pasar". Ya luego cuando la cosa vio que iba por donde iba, Leo Fender escuchó a su entorno y diseñó el verdadero icono de la música moderna, la STRATOCASTER. Una guitarra con huevos y que pese a Rafa Marín, Rubén Hernández y demás sigue siendo la GUITARRA ELÉCTRICA, con permiso de las Les Paul, eso es otro cantar.
Pero vamos a lo que vamos: lo mejor cuando estás cagando es inspirarte en algo familiar cuando estás sentado y te dan golpecitos en la espalda, de ahí salió el cuerpo que dio como resultado la Telecaster. Es la forma idónea porque no tiene rebajes, un solo cuerno, la electrónica es facilita de cambiar..., en fin, ideal para que todo el que empieza o se quiera montar una guitarra piense en ella. Ojo, estamos hablando simplemente de que hacer un cuerpo de Stratocaster es mucho más difícil, hay que saber más, el de Telecaster lo hace cualquiera que sepa cortar jamón, de ahí su éxito. Hacer una Stratocaster no la hace todo el mundo. Una Tele, sí.
Lo mejor es cuando te empiezas a clavar las aristas y claro, la guitarra inevitablemente se va a las rodillas: esto es lo que concemos como "actitud". El tío está jodido y se lo tiene que llevar abajo, qué se le va a hacer. Luego vienen esos saltos de gilipollas, las poses, etc., el tío tiene la barriga llena de Nutracel pero aquello sigue picando tela marinera.

Así es lógico que te pegues un tiro, claro...

Luego está la maravillosa electrónica de las Telecaster, no sé si traen manual, lo mismo sí... El maravilloso selector escoge una pastilla, otra o las dos. Falta en el diseño unos indicadores luminosos o alguna señal tipo tráfico de cuál es cuál, de ahí que cuando se usan salgan esos sonidos y canciones con actitud. No se puede estar en todo, joder, no...

Vamos al puente: eso sí que es una pasada, tres silletas para seis cuerdas, con un par, sí señor... Afinaremos de maravilla pero claro, el verdadero tono Telecaster está cuando se quinta cada pareja de cuerdas para que afinen "más o menos" en la parte donde más toquemos, bien arriba o, los telecasteros avanzados, un pelín en el medio, hacia el traste nueve aproximadamente.

Oiiiiiiiiins, qué cosa más mona..., es lo que le faltaba...
Vamos al palo: obvio es que cuando se diseñó el cuerpo de taza de inodoro, se diseñó esa maravillosa forma de pala. Mi teoría es que la sierra se fue de lado y pilló más de la cuenta pero como Fender estaba afinando en Mi abierto y el hombre estaba en lo que estaba ni se preocupó. "Total, si esto no tiene arreglo ya, vamos a ver si arreglamos lo del nombre de la batería ésa que nos está dando por culo y ya haremos algo mejor con una pala en condiciones", pensaría.

Lo mejor de la Telecaster es cuando le ponen el Bigsby, eso ya es caneliiiiiiiiiiita fina... Ahí es cuando la Telecaster despliega todo su poder: cambias las cuerdas en dos minutos (en los Floyds esto son tres horas mínimo), sólo hay que girarlas para que entren por debajo mientras haces un salto mortal en contra-pirueta si la bola de la cuerda está en ángulo muerto y ¡¡zas, aparezco a tu lado!! Luego la palanca es un prodigio de la técnica y el diseño, ese recorrido, esos sonidos, ese muelle, esos agujeros..., da gusto verlo, joder. Así se explica que Rafa Marín escriba tanto en GORG, no tiene Floyd Rose, usa Bigsbis y claro, con eso es como con el Cillit Bang, una pasadita y ya está la cosa hecha y lista.
A grandes, rasgos, esto es la Telecaster. La guitarra de Chiquilicuatre.
En fin, como introducción ya tiene nuestro amigo esta maravillosa información. Dile a tu profesor que te lo han dicho en GORG y a ver si te ponen un 10.
