La aparición de una nueva especie

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Pedro Vecino
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La aparición de una nueva especie

Mensaje por Pedro Vecino »

Esta es una reflexión que me ha enviado mi novia por correo electrónico. Desconozco el autor de la misma, pero es muy probable que sea un amigo suyo y compañero de trabajo cuyo nombre pondré una vez lo confirme. Analiza una realidad a la que estamos asistiendo y que a todos nos atañe:

[quote:3hmx0fkk]
Con motivo de la concesion del Premio Príncipe de Asturias a Sartori, hay que destacar como dice Ortega, en La rebelión de las masas, que "lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera". Dicha aseveración, escrita a finales de la década de los veinte, se ratificaba a mediados del siglo, cuando aparecía el aparato creador y recreador, por excelencia, de las masas: la televisión.

A partir de ese hecho, Giovanni Sartori advierte: un mundo concentrado sólo en el hecho de ver es un mundo estúpido. El homo sapiens, un ser caracterizado por la reflexión, por su capacidad para generar abstracciones, se está convirtiendo en un homo videns, una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende.

El proceso comienza desde la infancia. La televisión es la primera escuela del niño, en donde se educa con base en imágenes que le enseñan que lo que ve es lo único que cuenta. Así, la función simbólica de la palabra queda relegada frente a la representación visual . El niño aprende de la televisión antes que de los libros: se forma viendo y ya no lee. Dicha formación va atrofiando su capacidad para comprender, pues su mente crece ajena al concepto -que se forma y desarrolla mediante la cultura escrita y el lenguaje verbal-. De esta manera, "Los estímulos ante los cuales responde cuando es adulto son casi exclusivamente audiovisuales".

Dejando a un lado la función de entretenimiento que la televisión tiene, Sartori se concentra en su labor formativa. No es el homo ludens el que le interesa, sino el homo videns. Si el niño crece junto al televisor, su concepción del mundo se vuelve una caricatura; conoce la realidad por medio de sus imágenes y la reduce a éstas. Su capacidad de administrar los acontecimientos que lo rodean está condicionada a lo visible: su capacidad de abstracción (de trascender, por decirlo de algún modo, lo que le dicta el ojo) es sumamente pobre, "no sólo en cuanto a palabras, sino sobre todo en cuanto a la riqueza de significado". La imagen no tiene contenido cognoscitivo, es prácticamente ininteligible. El acto de ver anula, en este caso, el de pensar. El concepto queda sumergido entre colores, formas, secuencias y ruidos de fondo. En tanto que la asimilación de una palabra requiere del conocimiento de un lenguaje y de una lengua, la imagen, por su parte, se procesa automáticamente: se ve, y con eso es suficiente.

Por supuesto, Sartori no ignora las repercusiones políticas que acarrea el surgimiento del homo videns. Si es cierto que la democracia es el gobierno-de la opinión, y que los medios (especialmente la televisión) son, en gran medida, formadores y transmisores de la misma, entonces la importancia que adquieren como instrumentos de y del poder es enorme.

En el mundo del homo videns no hay más autoridad que la de la pantalla: el individuo sólo cree en lo que ve (o en lo que cree ver). Sin embargo, la imagen también miente; puede falsear los hechos con la misma facilidad que cualquier otro medio de comunicación, con la diferencia de que, "la fuerza de la veracidad inherente a la imagen hace la mentira más eficaz y, por tanto, más peligrosa". Además, la propia naturaleza del espacio televisivo tiende, irremediablemente, a descontextualizar las imágenes que transmite, pues mientras se ocupa de las últimas noticias y de las imágenes más escandalosas, margina otros aspectos que aunque pueden ser más importantes que los que se ven, no son, plásticamente, tan atractivos. Lo inquietante es, pues, que el poder de la evidencia visible es contundente, ésta siempre dice lo que tiene que decir: su veredicto es irrefutable.

Asimismo, el hecho de que la televisión lo convierta todo en espectáculo, atropella la posibilidad del diálogo: la pantalla, simplemente, no tiene interlocutores. La imagen no discute, decreta; es, al mismo tiempo, juicio y sentencia. Lo cual es aún más grave si se piensa que la televisión tiene, por lo mismo, cierta preferencia por el ataque y la agresividad, pues pueden ser, en sí, visuales; en tanto que la defensa o la inteligencia requieren, por su parte, de un discurso que para el ojo desnudo es aburrido e indescifrable. Quien es acusado por los medios, es, en la mente del público, culpable inmediatamente.

Las elecciones se vuelven, por su parte, una competencia en donde son los hombres, y no los programas de gobierno ni el respaldo partidista, los que se graban en la mente del elector. "La televisión nos propone personas en lugar de discursos [ ... ] El video-líder más que transmitir mensajes es el mensaje." La política, por televisión, requiere de personajes, se fundamenta en la exhibición de rostros. No obstante, ello varía según el sistema político en cuestión: si el voto es por lista o por candidato, si es en distritos uninominales o plurínominales, si los partidos son débiles o están institucionalizados, si se trata de un sistema presidencial o parlamentario. La tendencia, sin embargo, persiste en mayor o menor grado: la imagen televisiva personaliza la política.

Cuando Ortega sentenciaba "el hombre-masa no atiende a razones", su juicio era exacto. Ahora, la televisión acentúa ese fenómeno en el homo videns: promueve la emotividad y la excitación, muestra imágenes que conmocionar y encienden pasiones en el televidente, sin que éste tenga que comprender lo que mira; sus pasiones lo determinan sin sesgos racionales.

En la era global, la televisión fortalece el localismo, aldeaniza. "El mundo visto en imágenes es necesariamente un mundo de primeros planos: algunas caras, un grupo, una calle, una casa. Por tanto, la unidad foto-aprehensible es, al máximo, la aldea, el conglomerado humano mínimo." La realidad se percibe por medio de estampas, de tomas y cortes que, en definitiva, reducen la complejidad de los hechos y del planeta para hacerlo video-interesante. De tal suerte, la televisión se convierte en un agente perverso de la globalización. Mientras que por un lado homogeneiza mediante la explotación de la sensibilidad del público (¿o debería decir sensiblería?); por el otro, fragmenta, mostrando recortes del mundo que impiden una comprensión integral de éste. Muestra imágenes de aldeas dispersas y distintas, pero que provocan lo mismo.

Sobre la posibilidad del gobierno del pueblo en la época del homo videns, Sartori cita a Ghita lonescu: "El hecho de que la información y la educación política estén en manos de la televisión [ ... ] representa serios problemas para la democracia. En lugar de disfrutar de una democracia directa, el demos está dirigido por los medios de comunicación". Éstos no son el espejo de la opinión pública, sino -la pantalla que recoge el eco que viene de regreso. De acuerdo con Sartori, no reflejan los cambios que ocurren, sino las transformaciones que, a la larga, promueven. La abundancia de información no garantiza la comprensión de los fenómenos: "se puede estar informadísimo de muchas cuestiones, y a pesar de ello no comprenderlas". La televisión produce un demos cuyo criterio somete a sí misma. No es una multitud que cree opinión, es un público que la demanda. Y así, se genera un grave problema de autoconsistencia: la referencia del público es la opinión que los medíos transmiten, de manera que el productor produce a sus consumidores y éstos, a su vez, se vuelven adictos al producto. Un homo videns que ha perdido la capacidad de disentir se vuelve, entonces, un elector teledirigido. "En estas condiciones, el que apela y promueve un demos que se autogobierne es un estafador sin escrúpulos, o un simple irresponsable, un increíble inconsciente."

La difusión de encuestas que pretenden retratar a ese desconocido llamado opinión pública, degenera en un gobierno de los sondeos. Sin embargo, éstos no constituyen, de manera alguna, un instrumento del poder de los ciudadanos; por el contrario, son "una expresión del poder de los medios de comunicación sobre el pueblo». La consistencia de las opiniones expresadas estadísticamente es nula: su argumentación es pobre, su profundidad inexistente. Es tal el margen que existe para provocar una respuesta, manipulando la pregunta, que la opinión que se recoge no es, necesariamente, la del encuestado, sino, por lo general, la que el encuestador persigue. Y en ese caso quien gobierna no es el pueblo, sino los medios.

Finalmente, y frente a un escenario tan poco alentador ¿cuál es la salida? Sartori, bien a bien, no lo sabe. Señala, sin embargo, las respuestas equivocadas. En primer lugar, argumenta que la competencia no es una solución, pues lejos de incrementar la calidad de los medios, la disminuye para cautivar a un público acostumbrado a la basura mediática. Rivalizando en conformismo, la competencia entre los medios no acarrea sino un deterioro de su contenido: el sensacionalismo se vuelve más pagadero porque llama más la atención, es más emotivo y no requiere de reflexión profunda. Por si fuera poco, la libertad de expresión presenta un obstáculo que complica sobremanera la cuestión: intentar alterar las transmisiones televisivas podría interpretarse (no sin cierta razón) como una forma de censura. Lo único que queda, pues, es defender al libro: la cultura escrita contra la revolución visual. ¿Pero cómo?

Homo videns es más una reflexión que un estudio. Se distingue de los demás trabajos de Sartori, especialmente, en cuanto a la profundidad del texto: no es un tema que el autor domine, es, más bien, una asunto que le preocupa. Está lejos de ser un libro especializado (como, por ejemplo, Ingeniería constitucional comparada): el rigor académico de otros trabajos no es tan evidente. Incluso su aparato crítico está mucho menos nutrido. Empero, su agudeza y suspicacia siguen resaltando. Al final, y a diferencia de algunas otras de sus obras, lo que pretende es generar preguntas, no ofrecer respuestas. Desde el inicio, avisa sobre sus intenciones: "La mía quiere ser una profecía que se autodestruye, lo suficientemente pesimista como para asustar e inducir a la cautela". Propone el tema del imperio de la imagen, poniendo énfasis en sus peligros y esperando, así, detener el florecimiento y la expansión del homo videns.

[/quote:3hmx0fkk]
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Daniel
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Mensaje por Daniel »

Lo verdaderamente penoso sería que no existiesen reflexiones, sean del ámbito que sean. De un tiempo para acá, efectivamente, ese concepto de "Homo Videns", "Hombre-Masa" o como queramos denominarlo está cada vez más arraigado en el pensamiento o, mejor dicho, en el "no pensamiento" y lo que es peor, se ve fuerte con el amparo que le otorga eso mismo, la mayoría, imponiéndose.

Una vez leí algo sobre el uso que hacemos los humanos de nuestra razón: venía a decir que, cuando más creemos que estamos "exprimiendo" nuestro cerebro, incluso próximos a la extenuación mental, parece ser que estamos usando (no me acuerdo del porcentaje exacto) un 10% o un 15% del potencial que tiene realmente. Yo pienso que esa masa simplemente se ha ido acomodando a un discurrir suave, sin complicaciones y lleno de imprecisiones que le impiden ejercitar la mente. Los que saben enajenarse del mundo cotidiano y usan el porcentaje completo de que es capaz el cerebro son los que, una vez muertos, salen en los libros de historia clasificados como "genios".

Me gusta pensar que hay alguien "enajenado" que tiene en la punta de los dedos una vacuna contra el SIDA o, simplemente, que hay personas que dicen "no", apagan la tele y abren un libro. :dedo:
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Khelben
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Mensaje por Khelben »

Un artículo interesantísimo y con muchísimo jugo...

Yo tengo una teoría propia que le llamo "el engaño de los grandes números", que enlaza muy bien con esta exposición, y es que, en esta sociedad de masas, que creo tiene las horas contadas por medio de Internet (lo cuento luego), determinados casos "mayoritarios" son tomados demasiadas veces como "únicos"

Por ejemplo, "los jóvenes escuchan reaggeton". Como hay un número crítico de gente que lo hace, parece que TODOS o CASI TODOS los jóvenes lo hacen... Cuando a lo mejor no son ni la mitad...
Esta idea está perfectamente reflejada al respecto de que, seleccionando los casos con información, "obvias" todo el resto de la realidad... Hay un porcentage muy muy importante de "otros", de minoritarios, de gente independiente, muy importante... Pero que se pierden en el mar de "los peces gordos"

Lo de que la sociedad de las masas creo que va a terminar porque, cada vez más, los medios interactivos, Internet y demás, le van comiendo terreno a la TV. Cada día somos más los que vemos menos TV y nos "buscamos la información" por Internet, que es mucho más plural y anárquica...
Esto traerá una mayor fragmentación y diversificación en gustos y modas, que yo creo que se está dando ya, que irá creciendo...
Claro que hay mucha gente que no hace nada de esto y se limita a elegir entre 6 canales... Pero vamos, creo que con el tiempo, irá siendo más mayoritario..
Recordemos que, hace 10 años, toooodo el mundo veía la TV. Ahora, se juega con las consolas, se mira Internet, se tiene TV por cable, DVD, etc, etc...

Pero vamos, que todavía queda, claro ;)
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Chema
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Mensaje por Chema »

Muy intersante el articulo. :dedo:

Jaime,estoy de acuerdo contigo en lo de internet.Para mi que internet va a suponer(o esta suponiendo ya)una revolucion superior a la radio y la TV,solo comparable al invento de Gutenberg.
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jaime río bujía
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Mensaje por jaime río bujía »

Estoy bastande de acuerdo con Khelben en muchas cosas. Creo que el autor del artículo cae en el típico error de infravalorar al ser humano. Evidentemente la televisión es una puta mierda, pero muchos de nosotros hemos dejado de encenderla (salvo para ver los Simpsons de vez en cuando) y se está pudriendo en una esquina. Me parece que el artículo es mediocre, más que nada porque dice lo que el grupo de intelectualoides quiere oir.
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Pedro Vecino
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Mensaje por Pedro Vecino »

Este texto me lo ha enviado recientemente mi novia a raíz de una conversación que tuvimos hace tres o cuatro años sobre el criterio -y el futuro sobre él- que tomó la programación televisiva.
Para situarnos en el tiempo, justo tras la finalización de la primera edición de "Gran Hermano". Aquel programa a mí -como a muchos, supongo- me resultó, desde un punto de vista experimental, de gran interés sociológico y supuso -como se ha podido comprobar más tarde- un punto de inflexión en el diseño de la programación.
Dejando de lado ese interés sociológico en el que no considero conveniente centrarse, quedó "lo otro": el interés del público sobre el comportamiento de personas anónimas, no ya experimentalmente en un entorno cerrado, sino en cualquiera, y es aquí y hoy donde las palabras de Ortega adquieren su máxima dimensión: [i:s0j39ecq]"lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera". [/i:s0j39ecq]

Dado el nivel de abstracción que genera y lo ampliamente extendido -pocas cosas requieren menor esfuerzo que juzgar el comportamiento de las personas sin ninguna consecuencia- no es de extrañar el influjo que conlleva sobre el ablandamiento de nuestro aspecto crítico restringido a tal efecto como último paso para el objetivo final: la abstracción total y el "no pensar".

En el último parrafo el autor se pregunta por soluciones. Yo también deseo que resulte una profecía que se autodestruya, pero me temo que el proceso, si es, será lento, y necesitará inevitablemente del compromiso de los ciudadanos por un abandono de la abstracción y el retorno de la conciencia.
[quote:s0j39ecq]Creo que el autor del artículo cae en el típico error de infravalorar al ser humano[/quote:s0j39ecq]
El autor no infravalora al ser humano. Se compromete con él, valora una realidad palpable y se anticipa al futuro respecto a sus consecuencias. A mí me parece un artículo de enorme valor: el manifiesto de un nuevo y esperanzador movimiento de compromiso por la perpetuidad del homo sapiens. Saludos
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Tupac
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Mensaje por Tupac »

Me parece un bun artículo, claro y conciso, aunque por momentos resulta un tanto exagerado. Es comprensible, dado que busca describir y comprender la peor situación posible entre el espectador y la TV (con todo lo que esta representa).

Hace ya un tiempo, en una muy buena entrevista, el gran músico argentino-israelí Daniel Barenboim hablaba, entre otras cosas, precisamente del excesivo lugar que tiene en nuestra cultura lo visual por sobre el resto de los sentidos. Ponía el ejemplo de l aforma tradicional en que nos enseñan a cruzar la calle: mirar para los dos lados, sin tner en cuenta el oido como sentido de orientación. Es solo un ejemplo de como se ha arraigado la cultura basada en lo visual.
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Alex
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Mensaje por Alex »

Perdonadme si me desvio un poquito solo del tema :santo: ...

Leyendo esto del Homo Videns me he vuelto a plantear una pregunta que nunca he sabido responderme...es respecto a los sueños y la imaginacion de la gente...En mi caso y en el de mucha gente que conozco, las imagenes mentales son casi como peliculas :shock: , sobre todo en la forma...es que no se como explicarlo, me es muy dificil...A ver si lo explico con una pregunta...
¿Como soñaba la gente que volaba hace 150 años (o menos)?...nosotros podemos soñar eso y tener una prespectiva aerea perfecta por el hecho de que todos hemos visto peliculas y fotos con ese tipo de vision...pero se podia antes?...Como lo veian? :hip: .

Siempre me ha intrigado.
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Quark
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Mensaje por Quark »

Muy interesante, Pedro ... Y muy realista ...
Filósofo desordenado de la Incoherencia

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Benxa
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Mensaje por Benxa »

Cita:
Creo que el autor del artículo cae en el típico error de infravalorar al ser humano
Pedro Vecino dijo:
El autor no infravalora al ser humano. Se compromete con él, valora una realidad palpable y se anticipa al futuro respecto a sus consecuencias. A mí me parece un artículo de enorme valor: el manifiesto de un nuevo y esperanzador movimiento de compromiso por la perpetuidad del homo sapiens. Saludos

El artículo es interesante aunque, discrepo en algunos aspectos. Ahí estaría de acuedo con Jaime en que hay una cierta minuasvaloración del ser humano al igual que esta idea impregna también el pensamiento Orteguiano en el sentido que, el intento por definir y acotar el concepto de ser humano es una forma de reducirlo a categoría y eso, siempre conlleva una minusvaloración pues, se podría hablar de grados de humanidad y eso conduce a unos modelos de pensamiento que lamentablemente hemos experimentado...
El autor, como tu bien dices, se compromete con el ser humano pero, no tiene en cuenta la capacidad de este en evolucionar y ser capaz de afrontar nuevos retos que , a priori, se presentan como insalvables.
Así, el mismo articulista se convierte en parte del problema y no en la solución.
Sus propias convicciones, su forma de ver el problema mediatizada por un cambio generacional muy importante puesto que, quizás fuimos los últimos en tener una infancia sin televisión o sin una presencia masiva de ella. Esta circunstancia , en cierta manera deforma el análisis del problema porque, el punto de vista es parcial y condicionado.
En el surgimiento del homo videns, ya se han producido ciertos cambios y las formas de ver, procesar, analizar los contenidos televisivos es distinta ahora que hace veinte años.
Estudios recientes en Estados Unidos sobre la influencia de la televisión en los niños, revelaron que la mente no está tan pasiva como muchos estudios anteriores presuponían, Es decir , hay un entrenamiento y un aprendizage de la gestión de la imagen mostrada que no se da en individuos que no han estado expuestos a la influencia masiva de este medio.
Lo que sería preciso y urgente es aprender a manejar el procesado de la imagen televisiva, sus entresijos y los modelos de producción para conseguir un público entrenado , crítico y que sea capaz de escoger de forma activa los contenidos que mas se adaptan a sus necesidades de ocio, placer, estudio , etc en cada momento.
El pensamiento del autor del artículo llega a las conclusiones , tan de moda, de mejorar los contenidos de la televisión eliminando de la parrilla aquellos menos instructivos o mas basura sustituyéndolos por otros de más "calidad"... es decir, seguimos partiendo de un modelo de televisión bastante limitado que es el de la televisión educativa de las masas(también el más peligroso desde el punto de vista ideológico)
Este tipo de medidas tienen poco éxito si no van acompañadas de otras complementarias y básicas como son conocer la naturaleza del medio y los sistemas de filtro y seleccion de contenidos.
Parten además de estudios muy inocentes proporcionados por estadísticas evidentemente contradictorias.
preguntando a los alumnos que tipo de programas son los que más te gustan....la respuesta es obvia...."los documentales". Luego este tipo de programa es el de menor audiencia de la parrilla.
Haría falta una reflexión seria(este artículo también lo es evidentemente) en donde todos nos situemos como espectadores y empezasemos a analizar de manera rigurosa cuales son los contenidos televisivos que realmente seguimos con asiduidad. si no somos capaces de hacer este esfuerzo, siempre estaremos partiendo de premisas erroneas para diagnosticar de forma acertada el problema.
Cheas ou debalantes, as mareas, con viño de Barrantes
Jack Daniel
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Mensaje por Jack Daniel »

El artículo hace referencia a las tesis de este libro
[img:2dkbe028]http://www.locompreaqui.com/imagenes/Pr ... /09240.jpg[/img:2dkbe028]



Sartori es un tipo curioso: tiene cosas de cierto interés en la Ciencia Política (una ciencia "blanda", no lo olvidemos) y otras en la actualidad que rozan la xenofobia. Yo leí este libro cuando salió en el 98 y me pareció un libro relativamente interesante.

La tesis que se sostiene es que el pensamiento es conceptual y los conceptos lingüísticos, por lo que un predominio de lo visual, como las imágenes de TV, empobrece nuestra capacidad lingüística y, por tanto, nuestra capacidad intelectual.

Esto supone un alegato en favor de la cultura escrita, que requiere de un mayor grado de abstracción y de memoria y constituye la única vía válida de acceso al conocimiento.


Es cierto que se trata de una simple afirmación, sin contraste empírico. Puede que sea algo simplista, pero tiene parte de razón: hoy en día se tienda a considerar que cualquier fuente de información es válida, cuando la realidad es que sólo la información contrastada sirve de algo.

Por eso una sociedad que se base en la TV e Internet será predominantemente analfabeta.


Evidentemente, hay un mundo entre una afirmación como esta y una "ley", porque a la hora de la verdad cada persona es muy distinta de todas las demás y surgen genios en ambientes poco estimulantes y estúpidos en paraísos culturales.


Las tesis políticas del libro, sobre el gobierno de los sondeos y todo esto, son apiclables únicamente a la sociedad yanqui y su utilización abusiva y constante de la encuesta de opinión; un exceso de información cuantitativa se convierte en basura, como enseña la socioestadística. Eso es lo que pasa en los USA, peo hay que tener en cuenta que se trata de una sociedad completamente desinformada y analfabeta (a un nivel que es muy difícil de imaginar en Europa, donde nuestros abuelos y padres conocían uno a uno a los distintos monarcas de la Península Ibérica).





Con relación a Ortega creo que es un filósofo bastante interesante, a pesar del tono pedante de sus libros. Si obviamos su lamentable faceta pedagógica y su extraño elitismo intelectual, tiene libros de una gran profundidad sobre epistemología y un montón de temas tratados de modo muy estricto (se suele olvidar el caráter estricto del método filosófico en general, que simpre construye a partir de lo precente). Yo recomiendo siempre una colección de conferencias:


[img:2dkbe028]http://www.agapea.com/alianza/-Que-es-f ... n12368.jpg[/img:2dkbe028]
Desde mi humilde opinión la explicación de la filosofía griega que hace aquí es sublime

:dedo: :dedo: :dedo:





Esta opinión no está de moda, claro, en las facultades de Filosofía se infravalora a Ortega (aunque en Francia y Alemania se lo respeta y se le considera precursor de algunos enfoques metafísicos de sus filósofos del siglo pasado).




Perdón por ser pesadito.
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blackmoon
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Mensaje por blackmoon »

Excelente tema, Pedro.
Las reflexiones que describe ese artículo me parecen exageradas:
Que la televisión simplifique las informaciones que emite no significa que el espectador las simplifique de la misma manera, o que vaya perdiendo el espíritu crítico.... es más, creo que la Tv fomenta el escepticismo.
Entiendo que la simplificación de las informaciones puede conducir a minusvalorar el alcance o dimensión real de las cosas y que no fomenta precisamente la capacidad de abstracción... pero poco más.
La gente se teledirige con la radio, con los periódicos, en un grupo social... con cualquier medio de comunicación donde la información esté sutilmente manipulada para generar en los demás una corriente de opinión o "ideología" concreta.

Y comparto vuestra opinión: Internet es una gran patada a la TV.... pero no creo que la sobreinformación sea buena tampoco. Internet es muy individualista... es un gran medio de informacion.... pero entre que se perfeccionan los sistemas de web-cam, comunicativamente es aun bastante deficiente.
Neferet
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Mensaje por Neferet »

Un artículo fantástico. Realmente yo creo que acierta en la mayoria de sus aseveraciones.
De todas formas no debemos olvidar que el ser humano siempre ha aprendido en su infancia por imitación, y después desarrolla el entendimiento por abstración. En ése caso deberíamos preguntarnos si esos niños condenados a convertirse en homo videns no se podrían rescatar a través de una enseñanza más axahustiva, de manera que se les enseñara a pensar. Y no me parece que internet o las videoconsolas sean el modo más apropiado por las siguientes razones:

1º.- El ser humano es un ser social, necesita comunicarse con el mundo, y de ése modo aprende las normas sociales y comienza a razonar. Internet es un lugar fantástico para cubriri las necesidades intelectuales de un adulto, pero para las necesidades de un niño no, porque la mayoria de las veces la búsqueda se complica. ¿No es mejor que un niño aprenda a saltar a la comba o a jugar a la pelota en vez de ver cómo juegan los futbolistas en la tv o jugando ellos mismos en la videoconsola, pero sin aprender a correr con un balón en los pies?

2º.- La mayor parte de los videojuegos son violentos, seguro que hay alguien por ahí que dice que no, pero que me haga el favor de meterse ne la cabeza de un niño que observa cómo un personaje se lía a tiros o a espadazo limpio. O cómo un dinosaurio feroz se vuelve en contra suya.

3º.- Los niños tienen que cantar, y hablar con los demás, y si sus padres no pueden hacerlo porque núnca están en casa, con alguien tendrán que comunicarse ¿Y qué mejor que con otros niños? Fracamente no creo que internet sea un buen medio de comunicación infantil.

Como ven yo soy una defensora acerrima de las viejas costumbres pero que levanten la mano aquellos que jugaron en las calles y merendaron pan con chocolate y que me digan si no les pareció bien su infancia. Francamente, creo que la culpa del homo viedens la tienen ésas personas que no permiten a sus hijos hacer nada porque es peligroso, de forma que los chavales no tienen ptra que sentarse a ver la tv.
La muerte tiene tan certera su victoria que nos deja toda una vida antes de asestarlo.
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