Bueno, una cosa es que la guitarra por construcción tenga problemas de afinación (a lo que algunos después de muchos años nos hemos acostumbrado y las guitarras con el Buzz Fetén ése nos parece que están desafinadas

) y otra cosa es que
no mantengan la afinación.
La tercera cuerda de las Gibson (y en general cualquier guitarra con tres clavijas a cada lado y pala ancha e inclinada) hay que instalarla de forma que no dé demasiadas vueltas en el clavijero (con dos es más que suficiente) y que quede lo más paralela posible a la pala.
Luego hay que ajustar el surco de la cejuela de forma que no esté demasiado profundo, que no tenga un ángulo muy brusco, que no estrangule la cuerda y usar algún tipo de lubricante (grafito de mina de lápiz, "guitar grease" o algo por el estilo)
Y muy importante: el surco tiene que estar bien inclinado, es decir, que siga el ángulo de la cuerda y que su punto más alto sea el borde de la cejuela.
La altura de la cuerda también es muy importante: tiene que estar de forma que al pisar sobre el hierro del segundo traste, quede un hueco entre la parte inferior de la cuerda y el primer traste que prácticamente no se vea a simple vista, sólo debe hacer un pequeño "clic" al golpear la cuerda.
De todas formas es normal que después de varios días sin tocar, la cuerda "se acostumbre" a estar doblada sobre la cejuela y haga ese famoso "cric" al mover la clavija. Pero esto debe desaparecer al moverla un par de veces.