Interesantísimo, yo me he mareado de tanto material, de verdad os lo digo muy muy sinceramente, algún año de estos me pasaré por allí, de hecho tengo conocidos viviendo en Japón y es un país que me encanta.
manfred, hay material para zurdos, saben cubrir dicha parcela de mercado.
En cuanto a los japos..., sí, son muy especiales, a sumar las costumbres que se han mentado.... diremos otras más:
En los cruces, por más gente que veas, nadie va a chocarse pues todos giran en un mismo sentido, hacía la derecha, es bien práctico.
El 85% del material de sus kioskos es porno; en general existen menos tabús respecto a occidente pero digamos que el sexo lo llevan más en su intimidad, por eso van tan salidísimos, porque no expresan sus sentimientos y si les incomodas jamás te lo dirán a no ser que estén borrachos, ahí sí son sinceros.
Habia tanto acoso a las mujeres en los metros que se creó un vagón sólo de mujeres, es rosa y muy diferenciado del resto.
Jamás saludes a una chica con un par de besos, los besos son el prolegómeno del sexo para ellos.
Los niños son tan educados que si se da el caso que vas por una acera y tienes delante a un grupo de 20 críos de la escuela, el último irá corriendo a avisar al primero y todos harán un pasillo para que pases, se sorprenderán si les das las gracias porque para ellos eso es lo normal.
En la mayoría de karaokes es obligatoria la consumición de alcohol, nada de agua, consideran que para desinhibirse es imprescindible ir un poco trompa, si te niegas te insistirán hasta que aceptes.
En determinados parques del centro hay enchufes donde puedes llevar tu equipo para ponerte a tocar, varios grupos indies dan sus primeros pasos en ellos.
Hay bares donde se veta la entrada a extranjeros, sí, un poco nazi.
Si haces un favor a un japonés está obligado a devolvértelo y no descansará hasta hacerlo.
Para salir de juerga lo mejor es Roppongi o la Smile Street, en esta segunda hay japonesas que buscan rollo exclusivamente con occidentales, sobretodo con italianos y españoles. Hasta hace poco esto era impensable pues eran muy endogámicas, pero ha habido una apertura desde hace muy pocos años.
Siento el tocho
