Intenté averiguar quién la había hecho y por coincidencias me dijeron que parecía Tatay. Me puse a mirar compraventa en internet y la pala coincide exactamente con la de una guitarra de José Tatay Cuenca. Es una guitarra de principiante, valor económico no tiene pero sobrevivir a tantos años en buen estado merecía un esfuerzo.
Pulimento de guitarra y salió brillo, también alguna gotita de pintura de pared (vaya tela). Le quité el horror de cuerdas que tenía después de lubricar los clavijeros, claro, porque estaban muy duros. Ahora van suaves. Limpié el diapasón con de todo pero no acababa de quedarme bien. Cogí gasolina de mechero y ahí sí. Ya límpio tapé la madera con cinta y pulí muy poquito los trastes con lana de acero, que no tienen ni marca de las cuerdas, están nuevos. Limpiametales y listos. El diapasón estaba tan reseco que echaba aceite de limón y se lo bebía como te tomas un refresco con una pajita. Pues vuelta a echarle, hasta que ví que ya no tragaba mas. Y a ponerle unas cuerdas. En la funda le meto una cajita de plástico con una esponja escurrida que remojo a diario para que se vaya hidratando. Todos los días estoy sacándola, retoco la afinación y toco todos los trastes en todas las cuerdas. Esa tapa vibra y hay que hacer que vaya mejorando.
Nunca pensé en tocar la guitarra española pero eso ha cambiado, tocaré la eléctrica (tiene 1 año) que me gusta mucho mas pero ésta también.
Ah, se me olvidaba, por estética le hice una pegatina a mi gusto, ya que tenía plena libertad y lo que no iba a hacer es falsificar nada. Un grabado de la catedral de Valencia antiguo y su año, 1980.
La altura de la cuerda 1 y 6 en el traste 12 es la misma, de 2,5mm. Bajita pero no trastea, es muy cómoda.
Aquí tenéis el antes y el después de la guitarra.




