Veréis, la razón de pregunta tan gilipollas es que ésta tarde he sacado todas mis guitarras a que les diese el aire. Algunas, como la Strato y la Fenix LP, hacía ya meses que no las tocaba ya que las elegidas eran siempre las más recientemente llegadas a casa, la Burny y la Lucille.
Las he estado tocando un buen rato cada una y buscando lo que más les iba a cada una.
Incluso la más humilde, la Fenix de mi mujer, tiene algo en lo que sobresale. En su caso es la pastilla de mástil, redonda, cremosa y jazzera con el tono algo recortado.
La Burny con sus EMGs es pura tralla, con distorsión es una máquina de riffs acojonante, un mástil muy cómodo y un sustain brutal, y en limpio no se queda atrás.
La Lucille es algo más "blanda" de sonido que la Burny, igual de cómoda, y roquera de cojones. En limpio tiene unos tonos preciosos.
Pero...¡ay, amigo!...la Trastocaster...ha sido enchufarla y volver a encontrarme con una vieja amiga. Parece mentira que la guitarra que menos dinero me ha costado sea la que más me llena, pero así es. Lo tiene todo, es comodísima, no pesa nada, y tanto en limpio como con distorsión me suena a gloria. Está hecha a cachos, a base de un mástil japonés, un cuerpo mexicano, pastillas Texas Specials y lo más importante: Un taquito de madera para bloquear el trémolo
Joder, que me gustan mucho la Gibson y la Burny, pero ésa es MI guitarra, la que me dice cosas bonitas al oído. Tiene algo que no sé qué es, pero sé que lo tiene.
Vale, ya sé que estoy
¿Os ha pasado alguna vez?.
