Lo que voy a relatar da la medida de la calidad de los acabados de los instrumentos "standard" de Gibson, y de la ineficacia absoluta de los tan prestigiosos controles de calidad de la casa.
No es una guitarra nueva, ya que la pillé hace año y medio, creo recordar, nueva de tienda, a Richard de Estudio 54, uno de los patrocinadores de Guitarristas.org.
Fueron casi 3000 euros, billete sobre billete, alrededor de 1000 euros más de lo que cuesta, puesta en casa, una ES-335 de segunda mano "mint condition" traída de USA.
Me hizo un buen descuento, sobre todo habida cuenta de los escasísimos márgenes que da Gibson a las tiendas.
Aunque, como sabéis, no tengo miedo de traer cosas de fuera, tratándose de una guitarra semi hollow (por lo que si lleva en el viaje un mal golpe, me llega hecha astillas), de que era un ataque de GAS repentino y de que Richard es un buen vendedor, no me lo pensé dos veces y fue llegar con el dinero y salir la guitarra del escaparate cual rayo veloz.
La guitarra hubo de ser llevada ipso facto al luthier Pablo Seoane. La guitarra sonaba de maravilla, pero pedía un ajuste a gritos, aquello no había por donde cogerlo.
El primero en catarla a profundidad, después de mi, fue Cuyass.
Los defectos que tenía "aquello" eran los siguientes:
1.- La acción de unas cuerdas era más alta que la de otras. Ello se debía a que la cejuela del mástil tenía unos surcos mal limados. Creo recordar que eran las cuerdas 3 y 4, que estaban más altas que las demás, y todas estaban muy altas. El problema era que al pulsar las cuerdas en el primer traste había que apretar de lo lindo.
La propuesta que daba cuyass era sacar la cejuela, lijarla por abajo y volverla a poner, ... pero ello supondría que el lacado del mástil saltaría y quedaria mal para siempre.
Pablo Seoane se encargó de usar un juego de limas profesioná y solucionó ese problena.
2.- Pablo también se encargó de limar los trastes por los extremos, porque aquello era un escándalo de lo que rascaban. Nada normal en una guitarra de 3.150 euros PVP.
3.- Lo que más nos llamó la atención es que la silleta de la cuerda 4 estaba puesta al revés ¿lo harían a propósito?. No sólo eso, es que además la separación entre la cuerda 4 y la 3 era mayor que la separación entre la cuerda 4 y la 5. Os podéis imaginar lo que eso supone: en un punteo que requiriese precisión o rapidez, el dedo de la mano izquierda tocaba en falso, o la púa no encontraba la cuerda.
No sé qué hizo Pablo
4.- El acabado es malo. Si pasas el dedo por el interior de las "efes" se aprecia que la madera está mal lijada, e incluso pude arrancar con los dedos una astillita de madera que se veía a simple vista
5.- El tornillo de la correa que está situado en el cuerpo (a la altura del brazo izquierdo, para entendernos), está mal atornillado, no perpendicular al cuerpo, sino [b:3ih8t06v]en ángulo[/b:3ih8t06v]. Seguramente cuando metieron el tornillo directamente "a taladro" el "luthier" de Gibson estaba viendo por la tele un partido de la Super Bowl
Lo cierto es que intenté apretarlo para pegarlo completamente al cuerpo, pero desistí porque iba a dejar la marca clavando una parte del botón en el cuerpo.
Luego lo saqué porque me ponía malo verlo así. Otro día lo tuve que poner para poder usar la correa en una actuación. Cuando lo volví a sacar me di cuenta de que "la cruz" del tornillo , donde se mete el destornillador, había casi desaparecido, tal es la calidad del puto tornillo. Os aseguro que usé un destornillador del calibre adecuado, que para eso tengo una caja de herramientas que me prestó macguiver. Aún así tendré que buscar otro tornillo...
Todo eso no es admisible en una marca prestigiosa como Gibson, que vive rentabilizando diseños de hace 50 años. Porque el diseño es fabuloso y la guitarra suena cojonudamente, el cutaway permite el acceso a los trastes más elevados, las classic 57 responden y en suma se trata de una guitarra magnífica, pero todo lo que no sea diseño o trabajo de máquina CNC es una mierda pinchada en un palo.
Inmediatamente me arrepentí de no haber ahorrado un poco para pillar una Custom Shop, pero ya sabéis lo que es un ataque de GAS.
El ajuste correcto lo hizo después Enrique García en Oroso. No sé qué le hizo, pero la dejó para disfrutarla como corresponde.
Eso es lo que tengo que contar de una ES-335 del 2003.
Ahora casi todos los problemas están solucionados, sólo queda el del tornillo. Pero me ha costado dinero y sobre todo preocupaciones y cabreos.
Aviso a los navegantes:
Quizá no sea tan descabellado ir a por una epiphone (si es de caja), en lugar de tirar el dinero por el báter pillando una Gibson 335. Ésta siempre será mejor (y siempre habrá alternativas a Epiphone), pero la cara de tonto que se te queda cuando pagas 3000 eurazos hace que no sea tan descabellado buscar alternativas a Gibson USA.
Salud!
S.
