Reviews pedales Joyo
Reviews pedales Joyo
Buenos días compañeros!! Dado el éxito que están teniendo estos pedalillos, me he decidido a ir analizando poco a poco el mayor número que pueda de ellos. Todas las reviews las iré posteando aquí (soy nuevo en esta web, así que lo primero que quiero hacer es disculparme si esta información no va aquí, y pedir en tal caso que me indiquen el lugar pertinente para colocarla), y además podréis encontrarlas en http://gear-review.jimdo.com , donde incluyo algunas descargas y algunas pruebas de sonido. Espero que os sea de utilidad.
Joyo JF-01 Vintage Overdrive
A pesar de que ya he leido alguna que otra gran review de estos pedales de algún compañero forero, me dispongo a empezar una serie de reviews de cada uno de los pedales que poseo de esta marca. Se trata de mi primera review "seria", así que cualquier error, o cosa que no deje clara, no dudéis en comentármela... A pesar de mi vergüenza para ponerme delante de una cámara, he hecho de tripas corazón para intentar grabaros algunas muestras de sonido. Espero que aunque sea un poco, os sirva para haceros una idea de las principales virtudes y los principales defectos de este pedal!!
Las marcas Joyo y Dr. J surgen en respuesta a las demandas de guitarristas, tanto aficionados como profesionales, de equipos de sonido de calidad a un coste asequible a todos los bolsillos. Gracias a ellas, somos muchos los que podemos disfrutar de un gran número de efectos y otros equipos sin tener que realizar un desembolso desmedido.
En esta serie de artículos, pretendo ir describiendo poco a poco las cualidades y/o los defectos de cada uno de los pedales de estas marcas asiáticas. Hoy, describiremos las posibilidades que nos ofrece el pedal Joyo Vintage Overdrive.
Primeras impresiones:
Lo primero que me llamó la atención de este pedal es la sensación de solidez y robustez que desprende. Sensación que, tras varios meses de uso, no ha hecho sino confirmarse. La circuitería viene envuelta por una carcasa metálica que, pisotón a pisotón, me ha demostrado ser muy resistente.
En cuanto a diseño artístico, no nos vamos a engañar: hay pedales más bonitos. Pese a ello, lo que nos interesa cuando vamos a compramos un pedal es el aspecto sonoro… y como luego veremos, ahí es donde el Vintage Overdrive destaca. Como podemos ver en la imagen, el pedal es verde en su gran mayoría… salvando los potes de volumen, tono y drive, que son amarillos. A día de hoy, después de todo el tiempo que llevo usándolo, no he tenido problemas de que la pintura se levante ni resquebraje.
Otro punto a favor de estas unidades es que no nos van a quitar demasiado espacio en nuestra pedalera, como se puede ver en la imagen al márgen. Su peso es de unos 280 gramos.
La entrada de la fuente de alimentación se encuentra en la parte de arriba, lo cual es de agradecer, ya que creo que de este modo nos es más fácil colocar los pedales en la pedalboard. Para alimentar este pedal, podemos utilizar tanto fuentes de 9V de polaridad negativa como pilas de 9V. A lo largo de su vida útil lo he utilizado de las dos maneras, y aunque no he tenido ningún problema de ninguna de ellas, recomiendo utilizarlo con fuente, ya que consume las pilas muy rápidamente.
Al igual que la carcasa, los controles de drive, tono y volumen nos dan la sensación de estar muy bien construidos. Sin embargo, he de decir que al menos en mi caso, el switch me da cierta sensación de inseguridad, puesto que cada vez que piso la perilla lo hago con miedo de poder romperla.
Posibilidades sonoras:
Para casi todos nosotros, este es el apartado más importante, y es por ello que va a ser en el que más voy a detenerme. Si la estética ya nos recordaba a ciertos pedales de mucho renombre dentro del panorama más rockero y blusero, nuestras primeras horas de uso nos confirman que posiblemente estemos frente pedal que más se acerca el sonido de esos famosos pedales.
Gran parte de esa virtud se debe a la incorporación del chip JRC4588, que en su día fue el responsable de que muchos afamados guitarristas se decantasen por uno u otro equipo a la hora de elegir un pedal.
El Joyo Vintage Overdrive consta de 3 potes de control: drive, tono y volumen. Antes de empezar a describir lo que conseguimos con cada uno, me gustaría señalar que el grado de respuesta del pedal a pequeños cambios en estos tres potes realmente se nota. Gracias a ello, vamos a ser capaces de conseguir una gran variedad de registros, que irán desde un booster a una distorsión mid-high gain, pasando por ese sonido tan típico de los amplificadores valvulares.
1- Control de volumen: Por regla general, yo no paso más allá de la mitad de recorrido. Se trata de un pedal que empuja en gran medida el volumen del amplificador, sin colorear el tono demasiado. Podemos valernos de esta característica para emplear el pedal como si fuese un booster, como ya dijimos antes. A pesar de ello, hemos de tener en cuenta que usando configuraciones de volumen demasiado altas (por encima de las 13), vamos a perder un poco de la capacidad de controlar el volumen a través de los knobs de la guitarra.
2- Control de tono: Con este pote, controlamos la cantidad de agudos de nuestro sonido, de tal manera que cuanto más lo giremos a la derecha (sentido horario), más agudos tendremos. Personalmente, yo lo mantengo a eso de las 11 (como máximo 12) ya que a partir de aquí noto un exceso de agudos.
3- Control de drive: Con él, vamos a establecer la cantidad de overdrive que queremos. Normalmente he venido utilizando mi Blackstar HT-5 en el canal limpio, y jugando con el drive del pedal podremos obtener desde un sonido que nos recuerda al de los amplificadores valvulares cuando las válvulas empiezan a romper (Stevie Ray Vaughan, Albert King, …) hasta uno más contundente, como podría ser un sonido similar al que usa Joe Bonamassa en las partes rítmicas de algunos de sus temas más “suaves” .
Si pasamos a utilizar el canal saturado del amplificador, vamos a lograr sonidos muy pero que muy aptos para todo tipo de solos, y vuelvo a hacer referencia al ya antes nombrado guitarrista y a otros grupos como podrían ser Free o ZZ Top.
En lo referido al comportamiento con otros pedales, no tengo más que buenas palabras para este pedal. En este punto, sí que he de señalar que sólo los he probado con otros pedales Joyo y con una Reverb de Boss. Cuando ensayo casi siempre tengo encendidos 3 de mis pedales: Joyo Vintage Overdrive, Joyo Digital Delay y Boss reverb RV5. Os puedo asegurar que no noto que se quiten tono los unos a los otros, y por supuesto no se escucha ningún tipo de ruido que pudiese derivar de una mala interacción entre ellos.
Conclusiones:
A la vista de esta review, el único punto que me gustaría cambiar o mejorar sería la estética del pedal, ya que si bien los colores que Joyo ha elegido a mí si me gustan, el diseño no me parece su mejor punto. No obstante, cuando vamos a comprar un pedal, la gran mayoría de nosotros no nos fijamos en los colores, en si va a combinar o no con el resto de nuestros pedales ni en los dibujos que aparecen en la carcasa.
La mayor parte de nosotros compramos basándonos en nuestras necesidades de sonido, y como ya os adelanté, aquí es donde este pedal es una alternativa muy a tener en cuenta. El Joyo Vintage Overdrive nos permite alcanzar un gran número de registros, por lo que va a cubrir las necesidades de muchísimos de nosotros
Si a lo anterior sumamos su buena construcción y su competitivo precio, este Joyo Vintage Overdrive se postula como un duro rival para otros pedales de su misma clase.
Os dejo un video en el que intento enseñaros distintas configuraciones. Que vuestros oidos me perdonen...
http://www.youtube.com/watch?v=PfOSTerZOIA
Las marcas Joyo y Dr. J surgen en respuesta a las demandas de guitarristas, tanto aficionados como profesionales, de equipos de sonido de calidad a un coste asequible a todos los bolsillos. Gracias a ellas, somos muchos los que podemos disfrutar de un gran número de efectos y otros equipos sin tener que realizar un desembolso desmedido.
En esta serie de artículos, pretendo ir describiendo poco a poco las cualidades y/o los defectos de cada uno de los pedales de estas marcas asiáticas. Hoy, describiremos las posibilidades que nos ofrece el pedal Joyo Vintage Overdrive.
Primeras impresiones:
Lo primero que me llamó la atención de este pedal es la sensación de solidez y robustez que desprende. Sensación que, tras varios meses de uso, no ha hecho sino confirmarse. La circuitería viene envuelta por una carcasa metálica que, pisotón a pisotón, me ha demostrado ser muy resistente.
En cuanto a diseño artístico, no nos vamos a engañar: hay pedales más bonitos. Pese a ello, lo que nos interesa cuando vamos a compramos un pedal es el aspecto sonoro… y como luego veremos, ahí es donde el Vintage Overdrive destaca. Como podemos ver en la imagen, el pedal es verde en su gran mayoría… salvando los potes de volumen, tono y drive, que son amarillos. A día de hoy, después de todo el tiempo que llevo usándolo, no he tenido problemas de que la pintura se levante ni resquebraje.
Otro punto a favor de estas unidades es que no nos van a quitar demasiado espacio en nuestra pedalera, como se puede ver en la imagen al márgen. Su peso es de unos 280 gramos.
La entrada de la fuente de alimentación se encuentra en la parte de arriba, lo cual es de agradecer, ya que creo que de este modo nos es más fácil colocar los pedales en la pedalboard. Para alimentar este pedal, podemos utilizar tanto fuentes de 9V de polaridad negativa como pilas de 9V. A lo largo de su vida útil lo he utilizado de las dos maneras, y aunque no he tenido ningún problema de ninguna de ellas, recomiendo utilizarlo con fuente, ya que consume las pilas muy rápidamente.
Al igual que la carcasa, los controles de drive, tono y volumen nos dan la sensación de estar muy bien construidos. Sin embargo, he de decir que al menos en mi caso, el switch me da cierta sensación de inseguridad, puesto que cada vez que piso la perilla lo hago con miedo de poder romperla.
Posibilidades sonoras:
Para casi todos nosotros, este es el apartado más importante, y es por ello que va a ser en el que más voy a detenerme. Si la estética ya nos recordaba a ciertos pedales de mucho renombre dentro del panorama más rockero y blusero, nuestras primeras horas de uso nos confirman que posiblemente estemos frente pedal que más se acerca el sonido de esos famosos pedales.
Gran parte de esa virtud se debe a la incorporación del chip JRC4588, que en su día fue el responsable de que muchos afamados guitarristas se decantasen por uno u otro equipo a la hora de elegir un pedal.
El Joyo Vintage Overdrive consta de 3 potes de control: drive, tono y volumen. Antes de empezar a describir lo que conseguimos con cada uno, me gustaría señalar que el grado de respuesta del pedal a pequeños cambios en estos tres potes realmente se nota. Gracias a ello, vamos a ser capaces de conseguir una gran variedad de registros, que irán desde un booster a una distorsión mid-high gain, pasando por ese sonido tan típico de los amplificadores valvulares.
1- Control de volumen: Por regla general, yo no paso más allá de la mitad de recorrido. Se trata de un pedal que empuja en gran medida el volumen del amplificador, sin colorear el tono demasiado. Podemos valernos de esta característica para emplear el pedal como si fuese un booster, como ya dijimos antes. A pesar de ello, hemos de tener en cuenta que usando configuraciones de volumen demasiado altas (por encima de las 13), vamos a perder un poco de la capacidad de controlar el volumen a través de los knobs de la guitarra.
2- Control de tono: Con este pote, controlamos la cantidad de agudos de nuestro sonido, de tal manera que cuanto más lo giremos a la derecha (sentido horario), más agudos tendremos. Personalmente, yo lo mantengo a eso de las 11 (como máximo 12) ya que a partir de aquí noto un exceso de agudos.
3- Control de drive: Con él, vamos a establecer la cantidad de overdrive que queremos. Normalmente he venido utilizando mi Blackstar HT-5 en el canal limpio, y jugando con el drive del pedal podremos obtener desde un sonido que nos recuerda al de los amplificadores valvulares cuando las válvulas empiezan a romper (Stevie Ray Vaughan, Albert King, …) hasta uno más contundente, como podría ser un sonido similar al que usa Joe Bonamassa en las partes rítmicas de algunos de sus temas más “suaves” .
Si pasamos a utilizar el canal saturado del amplificador, vamos a lograr sonidos muy pero que muy aptos para todo tipo de solos, y vuelvo a hacer referencia al ya antes nombrado guitarrista y a otros grupos como podrían ser Free o ZZ Top.
En lo referido al comportamiento con otros pedales, no tengo más que buenas palabras para este pedal. En este punto, sí que he de señalar que sólo los he probado con otros pedales Joyo y con una Reverb de Boss. Cuando ensayo casi siempre tengo encendidos 3 de mis pedales: Joyo Vintage Overdrive, Joyo Digital Delay y Boss reverb RV5. Os puedo asegurar que no noto que se quiten tono los unos a los otros, y por supuesto no se escucha ningún tipo de ruido que pudiese derivar de una mala interacción entre ellos.
Conclusiones:
A la vista de esta review, el único punto que me gustaría cambiar o mejorar sería la estética del pedal, ya que si bien los colores que Joyo ha elegido a mí si me gustan, el diseño no me parece su mejor punto. No obstante, cuando vamos a comprar un pedal, la gran mayoría de nosotros no nos fijamos en los colores, en si va a combinar o no con el resto de nuestros pedales ni en los dibujos que aparecen en la carcasa.
La mayor parte de nosotros compramos basándonos en nuestras necesidades de sonido, y como ya os adelanté, aquí es donde este pedal es una alternativa muy a tener en cuenta. El Joyo Vintage Overdrive nos permite alcanzar un gran número de registros, por lo que va a cubrir las necesidades de muchísimos de nosotros
Si a lo anterior sumamos su buena construcción y su competitivo precio, este Joyo Vintage Overdrive se postula como un duro rival para otros pedales de su misma clase.
Os dejo un video en el que intento enseñaros distintas configuraciones. Que vuestros oidos me perdonen...
http://www.youtube.com/watch?v=PfOSTerZOIA
Joyo JF-36 Sweet Baby
En esta segunda review me dispongo a describir las posibilidades que nos ofrece esta recreación del famoso pedal Sweet Honey, de la compañía Mad Professor.
Se trata de dos pedales muy similares en lo que a estética se refiere. La pregunta es la de siempre: dada la diferencia de precio entre los dos, ¿puede estar el "modesto" Joyo a la altura de un pedal que le quintuplica o le sextuplica en precio? ¿está realmente justificada esa diferencia? ¿o es la marca la que nos hace escuchar esas diferencias?
Punto a punto, vamos a analizar este pedal, con sus virtudes y sus defectos. Como siempre, al final de la review os dejo una prueba grabada por mí; y en este caso os dejo también links a videos del Mad Professor y a una interesante comparativa entre éste y el Joyo.
¡¡Espero que os sea de utilidad!!
En este segundo artículo, vamos a ver en detalle todo lo que nos ofrece el pedal Joyo JF-36 Sweet Baby, un pedal de “low overdrive” que trata de imitar al famoso Sweet Honey de la marca Mad Professor. Entre ambos existe una diferencia de casi 150 euros (si no más…), pero desde aquí tiro esta pregunta: ¿está esa diferencia de precio tan desorbitada realmente justificada? En este artículo, en el que vamos a analizar a fondo esta unidad, trataré de dar respuesta a esta y a otras preguntas que pudieran surgirnos sobre la marcha. Como siempre, espero que esta review os sea de utilidad; y quedo a vuestra disposición para intentar resolveros todas las dudas que se os planteen acerca de este y de otros pedales Joyo.
Primeras impresiones:
Ya desde el primer momento en el que lo sacamos del precinto, el Joyo JF-30 Sweet Baby nos recuerda al pedal al que trata de emular. Se trata de un pedal un poco simple en lo que a estética se refiere: unas letras amarillas con el nombre del pedal sobre un fondo naranja mate. Sin dibujos ni estampados, solamente el nombre. Tal vez, demasiado soso para gusto de muchos. Quizás, suficiente para otros a los que los dibujos de otros pedales de esta marca no les acaba de convencer. En lo que a mí respecta, (y como ya dije en la review del Joyo Vintage Overdrive), a mí la parte estética del equipo me preocupa más bien poco. Lo que me importa es que me ofrezca una gran calidad de sonido, a ser posible permitiéndome también obtener una gran variedad de tonos.
Al igual que lo que vimos que ocurría con su hermano el Joyo Vintage Overdrive, tiene una carcasa metálica de gran calidad y resistencia. Todas las piezas ensamblan perfectamente, no apreciándose zonas de, digamos, “debilidad”. Este pedal cuenta con tres potes, que son blancos y con una raya negra que nos indica la posición en la que tenemos ese control. Si ya en el Joyo Vintage Overdrive alababa la sensación de estabilidad y buena construcción de estos potes, con este Sweet Baby no hago sino reafirmarme. No sólo eso, sino que me atrevería a decir que esto incluso ha mejorado con respecto al ya citado VO.
Sin embargo, y como también pasaba con la recreación del Tube-Screamer, cada vez que piso el jack de on/off, lo hago con cierto miedo. Tengo que decir que hasta la fecha no he tenido ningún tipo de problema con eso, pero sería beneficioso que Joyo trabajase sobre este punto para garantizar nuestra tranquilidad a la hora de dar pisotones al pedal.
Al anterior punto negativo hemos de sumarle la ubicación de la toma para la fuente de alimentación, ya que al encontrarse en un lateral del pedal me dificulta en cierta medida el conectar dos o más pedales en serie. Pese a no tratarse de un problema demasiado importante, es bueno que lo sepáis, sobre todo aquellos de vosotros que utilicéis una pedalboard de pequeño tamaño.
En lo referido al sonido, os diré que las primeras horas con este pedal me dejaron un poco más frío que las primeras con el Vintage Overdrive (del cual me enamoré nada más probarlo), ya que para mi gusto, el sonido que me daba era demasiado rico en agudos. Sin embargo, a medida que he ido haciéndome al Sweet Baby, regalándole horas de pruebas, aprendiendo a combinarlo con mis otros pedales y (sobre todo) descubriendo cómo responde el sonido a pequeños toques en los potes de mi Les Paul; este pedal ha pasado a ser uno de mis “niños bonitos”. Como veremos más adelante, jugando con todos estos elementos vamos a ser capaces de conseguir desde un sonido que nos recuerda a muchos de los solos que se marcan los grandísimos Eric Johnson o Joe Bonamassa hasta un sonido algo más potente, como puede ser el logrado por el guitarrista irlandés Simon McBride en su último trabajo o alguna balada suave del fenomenal Gary Moore. Todo ello, salvando las distancias entre sus manos y la mayoría de las nuestras, claro está…
Posibilidades sonoras:
Dado que, como ya hemos visto, el Joyo JF-36 trata de alcanzar un sonido similar al Sweet Honey de Mad Professor, creo que es de recibo hacer una breve descripción de este último para hacernos una idea de lo que el Sweet Baby va a ser… o a tratar de ser, ya lo veremos.
En un primer momento, se trataba de pedales cableados a mano (hand-wired), pero dado el alto coste económico que esto suponía, pasaron a elaborar una serie denominada PCB (o Printed Circuit Board), que pretendía dar lo mismo, pero a un precio más asequible al consumidor. ¿Lo han logrado? La verdad es que yo no he tenido el placer de probar ninguna de las dos versiones, pero por los videos que he podido ver en internet, no he detectado una diferencia sonora tal que nos haga plantearnos el desembolso de la diferencia económica entre ambos. Al final de esta review os dejaré (además de la prueba del Joyo, que grabaré yo) algún video de estos Mad Professor Sweet Honey, para que así podáis comparar su tono con el de nuestro pedal en análisis.
Si nos centramos en el Sweet Honey, hemos de decir que se trata de un overdrive de low-gain, cuya principal virtud es, para muchos de nosotros, su gran dinámica y respuesta a nuestro ataque de púa: si hacemos un ataque suave, vamos a sacar un sonido claro, que va a ir “engordando” y ganando en drive a medida que aumenta la fuerza de nuestro ataque.
Al igual que lo que ocurrirá con el Joyo JF-36, además de los potes de “Volume” y de “Drive” (cuyas funciones ya intuimos) ambos pedales incluyen un tercer control, que es el llamado “Focus”. Éste nos va a permitir controlar la cantidad de graves y/o de agudos del pedal, ejerciendo de este modo un papel de, digámoslo así, un booster de graves o de agudos, según lo configuremos. Así, colocando el Focus a eso de las 9-10, el pedal acentuará los sonidos graves; y a medida que giremos el pote, los sonidos agudos van a tomar un papel más destacado.
La marca Joyo intenta rizar el rizo y conseguir un pedal que, cumpliendo con todas las premisas que cumplen los Mad Professor, tenga un precio asequible al bolsillo de la mayor parte de los guitarristas. ¿Lo consigue? Obviamente, entre ambos hay diferencias, pero no creo que éstas sean tan importantes como para justificar la diferencia de precios tan grande que hay entre los dos.
Como ya os comenté, lo primero que pensé cuando probé el Sweet Baby por vez primera, fue que pecaba de tener un exceso de agudos. Pasadas unas semanas con él, esta sensación no ha desaparecido, pero sí que es verdad que se ha reducido en gran cuantía. Con este pedal lo que importa es la sutileza: la sutileza de tu ataque, el que ajustes bien el Treble-Bass-Middle de tu ampli, y sobre todo, el que juegues con los potes de tono y volumen de tu guitarra arriba y abajo para conseguir llegar al sonido que quieres. Se trata de un pedal espectacular en este último punto, que responde realmente bien a cada pequeña modificación de volumen y tono. Tal y como decía antes, también tenemos que cuidar la potencia de nuestro ataque, ya que vamos a notar una gran diferencia entre un ataque suave (que nos da sonidos claros y bien definidos) y un ataque más fuerte (en el que el pedal saca su carácter y nos va a dar un overdrive bastante más marcado).
Según todo lo anterior, con este pedal yo utilizo varias configuraciones:
Con el canal limpio del Blackstar y el Focus fijo a las 9: Si colocamos el pote de Drive a las 9, vamos a sacar un sonido limpio y rico en graves, que va a ir virando hacia un sonido a válvulas “rotas” a medida que subimos el drive. En este punto, tengo que decir que la cantidad de drive que vamos a lograr, aunque lleguemos al giro completo del pote en cuestión, va a ser menor que el que podíamos lograr con el Joyo Vintage Overdrive. Así que, aquellos que quieran menos “sutileza” y más drive tendrán que recurrir a otros pedales, como podrían ser el Joyo Vintage Overdrive o el Ultimate Drive. A pesar de decir que se logra un sonido rico en graves, esta afirmación la digo siempre entrecomillada, ya que como he repetido varias veces a lo largo de esta review (y las que me quedan), se trata de un pedal de tono bastante brillante.
Con el canal limpio del Blackstar y el Focus fijo a las 12: De esta forma se va a conseguir un sonido más equilibrado en agudos-graves, con predominio de los agudos (en mi opinión). Si vamos aumentando de forma progresiva el nivel de drive, nos damos cuenta de que este aumento de overdrive se nota más que si tenemos el Focus a las 9-10. Así pues, podemos decir que, además de permitirnos jugar con el tono (agudos-graves), el control Focus también nos da cierto poder de control sobre la cantidad de overdrive.
Con el canal limpio del Blackstar y el Focus a las 15: En esta posición vamos a notar un aumento de la cantidad de tonos agudos. Personalmente, y como ya habréis podido intuir, este seteo apenas lo utilizo, ya que precisamente lo que intento muchas veces es camuflar el exceso de brillantez del que, en mi opinión, peca el pedal.
Con el canal de distorsión del Blackstar: Como hemos visto hasta ahora, al jugar con el pote de Focus vamos a ir ajustando la cantidad de graves y de agudos de nuestro sonido. Si empezamos con un nivel de drive bajo (a las 9) podremos conseguir un tono muy del estilo Steve Ray Vaughan, en el que se escucha un cierto “ronroneo” que en ningún caso llega a transformarse en un overdrive high-gain ni mucho menos en una distorsión. Cuanto más gira el control de drive, más va a ir ensuciándose en sonido, hasta lograr un tono que me recuerda en gran medida a mi idolatrado Joe Bonamassa… Una pena que comparar sus manos con las mías (y las de prácticamente el resto de los mortales) sea como comparar un Ferrari con un Seat Panda…
Hablando de su relación con otros pedales, he de decir que, a pesar de funcionar divinamente y permitirnos conseguir sonidos muy chulos, hay que tener cuidado con el nivel de volumen; ya que he notado que al activar varios pedales junto con este Joyo JF-36 el volumen aumenta en gran medida. Dicho esto, sólo me quedan buenas palabras para su comportamiento conjunto con otros pedales. En general yo uso estas combinaciones:
Boss RV-5, Joyo Digital Delay, Joyo Sweet Baby, Joyo Vintage Overdrive. Con esta configuración me valgo de la dinámica y respuesta del Sweet Baby y del sonido Tube-Screamer que logramos con el Vintage y que ya analizamos en su día. Con un poco de reverb y de delay se consigue un sonido muy bonito, válido tanto para parte rítmica como para parte solista (yo suelo orientarlo más a ésta última).
Boss RV-5, Joyo Digital Delay, Joyo Sweet Baby, Joyo Ultimate Drive. En este caso, lo que ganamos es más overdrive, además de más graves gracias a la acción del Joyo Ultimate Drive. De este modo, podemos compensar el exceso de agudos del que peca el Sweet Baby.
Conclusiones:
Una vez superé mis primeras horas con él, en las cuales aprendí a controlar su tono, su respuesta y su excelente dinámica; y aún sin haber probado el pedal al que trata de emular, tengo que decir que estoy real y gratamente sorprendido con este Joyo. Por un precio bastante ajustado tendremos un pedal que compite en calidad con aquel al que trata de imitar. Como en todo, la diferencia de precio vendrá justificada en algo… En este caso no sé decir si será en los materiales empleados, si en fiabilidad a medio-largo plazo o en el precio de la mano de obra (posiblemente, este sea uno de los factores más influyentes a la hora de establecer el precio). Desde luego, y siempre desde mi opinión, la diferencia de precio tan tangible entre estos dos equipos no queda reflejada en una diferencia de calidad sonora abismal.
Tal y como os prometí, aquí debajo os dejo enlaces a una prueba de sonido hecha por mí, así como varios videos en los que podréis ver en acción al Mad Professor Sweet Honey y una comparativa entre éste y el Joyo Sweet Baby. Que cada uno saque sus propias conclusiones…
http://www.youtube.com/watch?v=3OJ78Y2t ... r_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=FBdIj_3P ... r_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=g0mEP_R_ ... r_embedded
Un saludo a todos!! Y cualquier duda que os surja, comentadme a ver si la puedo solucionar!!
Se trata de dos pedales muy similares en lo que a estética se refiere. La pregunta es la de siempre: dada la diferencia de precio entre los dos, ¿puede estar el "modesto" Joyo a la altura de un pedal que le quintuplica o le sextuplica en precio? ¿está realmente justificada esa diferencia? ¿o es la marca la que nos hace escuchar esas diferencias?
Punto a punto, vamos a analizar este pedal, con sus virtudes y sus defectos. Como siempre, al final de la review os dejo una prueba grabada por mí; y en este caso os dejo también links a videos del Mad Professor y a una interesante comparativa entre éste y el Joyo.
¡¡Espero que os sea de utilidad!!
En este segundo artículo, vamos a ver en detalle todo lo que nos ofrece el pedal Joyo JF-36 Sweet Baby, un pedal de “low overdrive” que trata de imitar al famoso Sweet Honey de la marca Mad Professor. Entre ambos existe una diferencia de casi 150 euros (si no más…), pero desde aquí tiro esta pregunta: ¿está esa diferencia de precio tan desorbitada realmente justificada? En este artículo, en el que vamos a analizar a fondo esta unidad, trataré de dar respuesta a esta y a otras preguntas que pudieran surgirnos sobre la marcha. Como siempre, espero que esta review os sea de utilidad; y quedo a vuestra disposición para intentar resolveros todas las dudas que se os planteen acerca de este y de otros pedales Joyo.
Primeras impresiones:
Ya desde el primer momento en el que lo sacamos del precinto, el Joyo JF-30 Sweet Baby nos recuerda al pedal al que trata de emular. Se trata de un pedal un poco simple en lo que a estética se refiere: unas letras amarillas con el nombre del pedal sobre un fondo naranja mate. Sin dibujos ni estampados, solamente el nombre. Tal vez, demasiado soso para gusto de muchos. Quizás, suficiente para otros a los que los dibujos de otros pedales de esta marca no les acaba de convencer. En lo que a mí respecta, (y como ya dije en la review del Joyo Vintage Overdrive), a mí la parte estética del equipo me preocupa más bien poco. Lo que me importa es que me ofrezca una gran calidad de sonido, a ser posible permitiéndome también obtener una gran variedad de tonos.
Al igual que lo que vimos que ocurría con su hermano el Joyo Vintage Overdrive, tiene una carcasa metálica de gran calidad y resistencia. Todas las piezas ensamblan perfectamente, no apreciándose zonas de, digamos, “debilidad”. Este pedal cuenta con tres potes, que son blancos y con una raya negra que nos indica la posición en la que tenemos ese control. Si ya en el Joyo Vintage Overdrive alababa la sensación de estabilidad y buena construcción de estos potes, con este Sweet Baby no hago sino reafirmarme. No sólo eso, sino que me atrevería a decir que esto incluso ha mejorado con respecto al ya citado VO.
Sin embargo, y como también pasaba con la recreación del Tube-Screamer, cada vez que piso el jack de on/off, lo hago con cierto miedo. Tengo que decir que hasta la fecha no he tenido ningún tipo de problema con eso, pero sería beneficioso que Joyo trabajase sobre este punto para garantizar nuestra tranquilidad a la hora de dar pisotones al pedal.
Al anterior punto negativo hemos de sumarle la ubicación de la toma para la fuente de alimentación, ya que al encontrarse en un lateral del pedal me dificulta en cierta medida el conectar dos o más pedales en serie. Pese a no tratarse de un problema demasiado importante, es bueno que lo sepáis, sobre todo aquellos de vosotros que utilicéis una pedalboard de pequeño tamaño.
En lo referido al sonido, os diré que las primeras horas con este pedal me dejaron un poco más frío que las primeras con el Vintage Overdrive (del cual me enamoré nada más probarlo), ya que para mi gusto, el sonido que me daba era demasiado rico en agudos. Sin embargo, a medida que he ido haciéndome al Sweet Baby, regalándole horas de pruebas, aprendiendo a combinarlo con mis otros pedales y (sobre todo) descubriendo cómo responde el sonido a pequeños toques en los potes de mi Les Paul; este pedal ha pasado a ser uno de mis “niños bonitos”. Como veremos más adelante, jugando con todos estos elementos vamos a ser capaces de conseguir desde un sonido que nos recuerda a muchos de los solos que se marcan los grandísimos Eric Johnson o Joe Bonamassa hasta un sonido algo más potente, como puede ser el logrado por el guitarrista irlandés Simon McBride en su último trabajo o alguna balada suave del fenomenal Gary Moore. Todo ello, salvando las distancias entre sus manos y la mayoría de las nuestras, claro está…
Posibilidades sonoras:
Dado que, como ya hemos visto, el Joyo JF-36 trata de alcanzar un sonido similar al Sweet Honey de Mad Professor, creo que es de recibo hacer una breve descripción de este último para hacernos una idea de lo que el Sweet Baby va a ser… o a tratar de ser, ya lo veremos.
En un primer momento, se trataba de pedales cableados a mano (hand-wired), pero dado el alto coste económico que esto suponía, pasaron a elaborar una serie denominada PCB (o Printed Circuit Board), que pretendía dar lo mismo, pero a un precio más asequible al consumidor. ¿Lo han logrado? La verdad es que yo no he tenido el placer de probar ninguna de las dos versiones, pero por los videos que he podido ver en internet, no he detectado una diferencia sonora tal que nos haga plantearnos el desembolso de la diferencia económica entre ambos. Al final de esta review os dejaré (además de la prueba del Joyo, que grabaré yo) algún video de estos Mad Professor Sweet Honey, para que así podáis comparar su tono con el de nuestro pedal en análisis.
Si nos centramos en el Sweet Honey, hemos de decir que se trata de un overdrive de low-gain, cuya principal virtud es, para muchos de nosotros, su gran dinámica y respuesta a nuestro ataque de púa: si hacemos un ataque suave, vamos a sacar un sonido claro, que va a ir “engordando” y ganando en drive a medida que aumenta la fuerza de nuestro ataque.
Al igual que lo que ocurrirá con el Joyo JF-36, además de los potes de “Volume” y de “Drive” (cuyas funciones ya intuimos) ambos pedales incluyen un tercer control, que es el llamado “Focus”. Éste nos va a permitir controlar la cantidad de graves y/o de agudos del pedal, ejerciendo de este modo un papel de, digámoslo así, un booster de graves o de agudos, según lo configuremos. Así, colocando el Focus a eso de las 9-10, el pedal acentuará los sonidos graves; y a medida que giremos el pote, los sonidos agudos van a tomar un papel más destacado.
La marca Joyo intenta rizar el rizo y conseguir un pedal que, cumpliendo con todas las premisas que cumplen los Mad Professor, tenga un precio asequible al bolsillo de la mayor parte de los guitarristas. ¿Lo consigue? Obviamente, entre ambos hay diferencias, pero no creo que éstas sean tan importantes como para justificar la diferencia de precios tan grande que hay entre los dos.
Como ya os comenté, lo primero que pensé cuando probé el Sweet Baby por vez primera, fue que pecaba de tener un exceso de agudos. Pasadas unas semanas con él, esta sensación no ha desaparecido, pero sí que es verdad que se ha reducido en gran cuantía. Con este pedal lo que importa es la sutileza: la sutileza de tu ataque, el que ajustes bien el Treble-Bass-Middle de tu ampli, y sobre todo, el que juegues con los potes de tono y volumen de tu guitarra arriba y abajo para conseguir llegar al sonido que quieres. Se trata de un pedal espectacular en este último punto, que responde realmente bien a cada pequeña modificación de volumen y tono. Tal y como decía antes, también tenemos que cuidar la potencia de nuestro ataque, ya que vamos a notar una gran diferencia entre un ataque suave (que nos da sonidos claros y bien definidos) y un ataque más fuerte (en el que el pedal saca su carácter y nos va a dar un overdrive bastante más marcado).
Según todo lo anterior, con este pedal yo utilizo varias configuraciones:
Con el canal limpio del Blackstar y el Focus fijo a las 9: Si colocamos el pote de Drive a las 9, vamos a sacar un sonido limpio y rico en graves, que va a ir virando hacia un sonido a válvulas “rotas” a medida que subimos el drive. En este punto, tengo que decir que la cantidad de drive que vamos a lograr, aunque lleguemos al giro completo del pote en cuestión, va a ser menor que el que podíamos lograr con el Joyo Vintage Overdrive. Así que, aquellos que quieran menos “sutileza” y más drive tendrán que recurrir a otros pedales, como podrían ser el Joyo Vintage Overdrive o el Ultimate Drive. A pesar de decir que se logra un sonido rico en graves, esta afirmación la digo siempre entrecomillada, ya que como he repetido varias veces a lo largo de esta review (y las que me quedan), se trata de un pedal de tono bastante brillante.
Con el canal limpio del Blackstar y el Focus fijo a las 12: De esta forma se va a conseguir un sonido más equilibrado en agudos-graves, con predominio de los agudos (en mi opinión). Si vamos aumentando de forma progresiva el nivel de drive, nos damos cuenta de que este aumento de overdrive se nota más que si tenemos el Focus a las 9-10. Así pues, podemos decir que, además de permitirnos jugar con el tono (agudos-graves), el control Focus también nos da cierto poder de control sobre la cantidad de overdrive.
Con el canal limpio del Blackstar y el Focus a las 15: En esta posición vamos a notar un aumento de la cantidad de tonos agudos. Personalmente, y como ya habréis podido intuir, este seteo apenas lo utilizo, ya que precisamente lo que intento muchas veces es camuflar el exceso de brillantez del que, en mi opinión, peca el pedal.
Con el canal de distorsión del Blackstar: Como hemos visto hasta ahora, al jugar con el pote de Focus vamos a ir ajustando la cantidad de graves y de agudos de nuestro sonido. Si empezamos con un nivel de drive bajo (a las 9) podremos conseguir un tono muy del estilo Steve Ray Vaughan, en el que se escucha un cierto “ronroneo” que en ningún caso llega a transformarse en un overdrive high-gain ni mucho menos en una distorsión. Cuanto más gira el control de drive, más va a ir ensuciándose en sonido, hasta lograr un tono que me recuerda en gran medida a mi idolatrado Joe Bonamassa… Una pena que comparar sus manos con las mías (y las de prácticamente el resto de los mortales) sea como comparar un Ferrari con un Seat Panda…
Hablando de su relación con otros pedales, he de decir que, a pesar de funcionar divinamente y permitirnos conseguir sonidos muy chulos, hay que tener cuidado con el nivel de volumen; ya que he notado que al activar varios pedales junto con este Joyo JF-36 el volumen aumenta en gran medida. Dicho esto, sólo me quedan buenas palabras para su comportamiento conjunto con otros pedales. En general yo uso estas combinaciones:
Boss RV-5, Joyo Digital Delay, Joyo Sweet Baby, Joyo Vintage Overdrive. Con esta configuración me valgo de la dinámica y respuesta del Sweet Baby y del sonido Tube-Screamer que logramos con el Vintage y que ya analizamos en su día. Con un poco de reverb y de delay se consigue un sonido muy bonito, válido tanto para parte rítmica como para parte solista (yo suelo orientarlo más a ésta última).
Boss RV-5, Joyo Digital Delay, Joyo Sweet Baby, Joyo Ultimate Drive. En este caso, lo que ganamos es más overdrive, además de más graves gracias a la acción del Joyo Ultimate Drive. De este modo, podemos compensar el exceso de agudos del que peca el Sweet Baby.
Conclusiones:
Una vez superé mis primeras horas con él, en las cuales aprendí a controlar su tono, su respuesta y su excelente dinámica; y aún sin haber probado el pedal al que trata de emular, tengo que decir que estoy real y gratamente sorprendido con este Joyo. Por un precio bastante ajustado tendremos un pedal que compite en calidad con aquel al que trata de imitar. Como en todo, la diferencia de precio vendrá justificada en algo… En este caso no sé decir si será en los materiales empleados, si en fiabilidad a medio-largo plazo o en el precio de la mano de obra (posiblemente, este sea uno de los factores más influyentes a la hora de establecer el precio). Desde luego, y siempre desde mi opinión, la diferencia de precio tan tangible entre estos dos equipos no queda reflejada en una diferencia de calidad sonora abismal.
Tal y como os prometí, aquí debajo os dejo enlaces a una prueba de sonido hecha por mí, así como varios videos en los que podréis ver en acción al Mad Professor Sweet Honey y una comparativa entre éste y el Joyo Sweet Baby. Que cada uno saque sus propias conclusiones…
http://www.youtube.com/watch?v=3OJ78Y2t ... r_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=FBdIj_3P ... r_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=g0mEP_R_ ... r_embedded
Un saludo a todos!! Y cualquier duda que os surja, comentadme a ver si la puedo solucionar!!
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Sergio
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Re: Reviews pedales Joyo
Muchas gracias por tus aportaciones
De este tema se habla en otros topics abiertos al efecto (valga la redundancia)
http://www.guitarrista.com/phpbbforum/v ... 6&p=653876
De momento lo cierro y dentro de unos días lo muevo allí, aunque no sigue la sistemática propuesta, pero bueno, tampoco se va a tirar el trabajo
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