Recién llegado a Londres con mi estimada señora para ver a un amigo que está aquí dirigiendo el musical Los Miserables, hemos cogido el Southern (Cercanías, vaya) de Gatwick a Victoria Station. Bueno, pues según salgo de la estación de tren para ir al metro, veo a un tío exactamente igual que Paul McCartney con unas gafas de sol enormes esperando ahí, en medio de todo el mundo.
Como no tenía a nadie alrededor, le miro, miro a mi mujer que me dice con señas que sí, le vuelvo a mirar, miro a mi señora que me dice "es él", y me acerco para saludarle y decirle que si me podía hacer una foto con él. No he ALUCINADO más en mi vida. Según estoy a dos palmos, digo "hello, please...", me dice "sorry, not today, I'm waiting for someone", y sale echando leches a por una niña (supongo que su hija pequeña), que salía de la estación de tren en ese momento acompañada de otra mujer (supongo que su au-pair).
La coge en brazos, y yo LEVITANDO. Pasa a mi lado, y me saluda con la mano todo campechano, como diciendo "hala, machote, hoy no es buen día para dar la brasa". Me quedo clavado al suelo.
En fin, podría haber sido mejor, habernos ido de pintas y tocarnos unos bluses, pero haber visto y hablado con alguien que ha supuesto tanto en mi vida, personal y profesionalmente, y que de entre los 5000 ó 6000 millones de personas que hay en el mundo, siempre ha estado el nº 1 en la lista de personas a las que quería conocer, es tan surrealista, que no tengo palabras para describirlo.
Hoy soy inmensamente feliz. Si me pongo a pensar en las posibilidades que hay de que alguien conozca a Paul McCartney en una estación de un tren de cercanías, y que esa persona sea yo, hoy me tengo que sentir la persona más afortunada del mundo.
