Pues eso. Hace ya unos años un día me encontré en una tienda de mi ciudad una guitarra que me encantó a primera vista. Y además a mitad de precio. Llevaba más de un año allí sin que nadie se interesara y la pusieron al 50 % para sacarla. Era una Hamer Artist Custom terminada en orange drop, con un flameado que se cagaba la perra (perdón por la expresión, pero me parece la más literal para describir lo que me pareció. Se entiende, no?). La probé y ahí comenzó todo. Evidentemente salí de la tienda con la guitarra puesta.
Después supe que llevaba pastis Seymour Duncan Seth Lover y que era de 1996. Yo en ese momento ya tenía mi Les Paul Standar (siempre he procurado tener una al menos, jeje), pero esta se la llevaba de calle (sin que la paula suena mal, nada de eso). Tenía y tiene algo muy especial. Es un auténtico cañón, y con el Mesa que uso se lleva de muerte. Después además me hice con un par de PRS, una Custom 22 20 aniversario y una McCarty. Esta es la única que se le acerca muy peligrosamente.
Después de esta llegaron otras cuatro: una Studio sumburts (también del 96, con pastis Seymour Duncan 59) que va de morirse, una Eclipse con minihumbuckers Seymour Duncan (eso si, es verde metalizada. Posiblemente uno de los colores mas feos que he visto nunca en una guitarra, pero es un HAMER, entendéis? No soy objetivo), una Special con Seymour Duncan P-90 (pastillas cañoneras) en rojo translúcido, y ahora estoy esperando una Special con dos humbuckers Seymour Duncan acabada en Gold Top. Como veréis soy un poco repetitivo.
No se. Probablemente no tenga razón. Además la verdad es que toco poco y mal. Eso quiere decir que no tengo motivos reales para ser "hameradicto", pero para mi son algo especial. Como ya os he diho, no soy objetivo. Pedonad el rollo y a ver qué os contáis






