No tenéis ni puta idea...
EL ARTE DE FREÍR HUEVOS Y LA BUENA MAÑA DE COMÉRSELOS
Por Camilo José CELA
Los huevos deben ser de gallina, sí. No de pata, ni pava, ni codorniz, que tienen otros usos y servidumbres, también otras utilidades y deleites, pero no de gallina ponedora, que son más pero peores y tirando a desnutridos y medio sarracenos.
Las gallinas conviene que se críen sueltas y al aire libre del corral, que ya se defenderán del frío y la lluvia y la raposa guareciéndose entre los carros que nunca faltan y buscando aseladero en sus mas altos varales, las gallinas tienen mucho instinto, y tampoco importa que se cuelen en la cuadra, entre los caballos y las mulas, o en el aprisco de las ovejas y las cabras, que estos animalitos jamas aprovechan todo el alimento que, saliendo fuera del organismo, todavía sirve para nutrir y dar lustre a las gallinas. Las palomas se rigen por iguales reglas; en la zahurda las gallinas se exponen a pasarlo peor porque los cochinos son muy irresponsables y pueden acabar comiéndoselas si las atrapan.
Donde no deben de estar las gallinas es en los gallineros porque son malsanos y crían pestes y piojos; cuando un gallinero se infesta de miasmas, hay que atufarlo con pajuela de azufre, fregarlo bien con zotal y airearlo durante tres semanas. También es saludable que a las gallinas se les deje salir a tomar el sol para que picoteen aquí y allá, en el tomillo, en el romero, en el espliego, en el cantueso y en las demás yerbas aromáticas que acaban dando su fino gusto al huevo.
Los hombres deben comer los huevos de tres en tres, uno por cada una de las tres virtudes teologales, y a las mujeres no conviene permitirles mas que dos para que no se les llene las cachas y el muslamen de celulitis, lo que siempre desluce e incluso ataca los nervios y llega a pro-ducir infidelidades conyugales y hasta suicidios.
¿Colectivos?
No obligatoriamente, también pueden ser individuales; esto es algo que va por temporadas, para mi que influyen mucho las mareas y las fases de la luna, entre otras histerias y contingencias.
Lo que no debe preocupar a nadie es el colesterol porque se combate con nueces; la nueces son muy adecuadas para la caparazón humana y los recovecos de sus intimidades, mi albacea testamentario don Leoncio Capareiros Argujillo, alias Campeón, que es primo carnal de mi vecino don Saludable de quien hable aun el otro día, se quito el colesterol y se curo la topaditis comiendo todas las mañanas tres nueces ligeramente verdes en ayunas, la topaditis es la enfermedad de la vista de origen nervioso que se manifiesta porque el paciente, al leer el Quijote, ve con la iglesia hemos topado, Sancho donde Cervantes dice con la iglesia hemos dado, Sancho, la dolencia tampoco tiene mayor importancia y a veces hasta se cura sola con un poco de reposo y baños de asiento con coca-cola light.
A lo que íbamos.
Los huevos conviene que se encrasen un poco metiéndolos en un librillo con agua y un puñado de sal gorda; se dispone el aceite en una sartén honda y se le pone a calentar a fuego lento, no es necesario aclarar que el aceite debe ser de oliva, porque los demás no sirven mas que para poner enemas con un perejilito a los niños pequeños, y además virgen, es mejor que sea de hojuela o de talega antes que refinado, a las personas finas el aceite refinado les da flato y su consumo habitual puede conducir al adulterio. En el momento en que el aceite esta a punto de romper a hervir, se cascan lo huevos de uno en uno, con una sola mano y no del todo, se separa la cascara y, a eso de un palmo de altura, que más seria chulería, se dejan caer sobre el aceite hirviendo (hay que tener cuidado porque puede uno quemarse), entonces es el momento de echarles la sal, mas vale pasarse que quedarse corto; cuando la clara se hace como encaje y la yema fuerza por pasar del color del oro al de la nieve, ya se pueden sacar con la espumadera y llevar al plato, la maniobra debe ser lenta para que escurran bien.
Los huevos fritos se pueden comer con muy diversas compañías, todas ellas sabrosas y ortodoxas: con pan de pueblo, floreado o candeal y cocido como Dios manda, nunca con pan de molde, que es pienso para yanquis, y usándolo a guisa de cubierto y con las dos manos; con la morcilla que llaman obispillo y que puede llevar de todo además de sangre, claro, carne picada, arroz, huevo duro, almendra, cebolla, piñones, pasas, miga de pan, especias, etc., segun la costumbre de cada latitud; con arenques de cuba, después de chascados en el quicio de la puerta (así mata los gatos recién nacidos mi lejana parienta Marcela Jorquera, la Burraca, los deja de un aire), a los arenques de cuba la gente les llama guardiaciviles y son muy nutritivos.
El mejor vino para bajar los huevos fritos es el sauternes o el tokay de cinco putones o, por el camino contrario, un tinto indígena tirandillo a áspero u con algún grado mas de los que suele ponerse a la mesa.
Los huevos fritos con habitas tiernas rehogadas, fuera ya de la vaina y peladas de una en una, son un manjar de preparación aun si es no, no es enojosa pero de paladar muy apropiado para poetas convalecientes y mocitas en estado de merecer.