http://www.youtube.com/v/DFVdX4Tje2E[/youtube]
Sorry, que cuando he puesto antes el vídeo no recordaba que estaba en inglés.
Maomeno, para el que no entienda la lengua de Güíliam Chéispir, viene a hablar de esos "cambios de órbita" que se producen en nuestros valores, en nuestras acciones, al convertirlos en meras transacciones. Es decir, son cambios discretos, en apariencia imperceptibles, pero que al ser aceptados ocasionan un "cambio de rumbo" desde el fin original que tenían al principio, y que las siguientes posibilidades ya estén dentro de la lógica del mercado.
Un ejemplo que pone él:
- Los profesores de un colegio no pueden marcharse al terminar la clase hasta que los padres han recogido al último de los alumnos.
-Por cuestión de
respeto, los padres deberían procurar llegar pronto y no tener esperando a los profesores.
-Una opción para impedir que se produjeran abusos, una opción muy coherente con nuestro sistema, sería la de poner una pequeña multa a los padres que llegasen tarde a recoger a sus hijos (aquí se produce el cambio a una órbita "transaccional").
-Sandel dice que lo que ocurriría entonces sería que, muy al contrario, eso no serviría de elemento disuasorio -sentirse "amonestado"- sino que los padres podrían verlo como un
pago por un servicio (el hecho de que los profesores esperen un rato extra), y empezarían a considerarlo como un derecho ("Bueno, pago esos pocos dólares de más pero así mato dos pájaros de un tiro y me paso antes por el Carrefour").
En apariencia, nada ha cambiado (padres llegando tarde a recoger a sus hijos). Pero ese fenómeno está ya ahora introducido en una dinámica diferente -del civismo a la mercaduría-. El objetivo inicial de la "multa" ha quedado pervertido, y lo que resulta es que la dinámica transaccional sustituye al ejercicio responsable de valores cívicos.
Este "cambio de vías", que tan bien refleja este ejemplo, se está produciendo masivamente a gran escala (envío masivo de residuos al tercer mundo, el tema de la obsolescencia, los productos que ceden un porcentaje de los beneficios a áfrica, etc etc etc etc). Por eso es importante luchar contra la mercantilización de las relaciones humanas, contra el consumismo feroz que necesita mercar con más y más cosas y romper límites para proseguir en su crecimiento perpetuo. La dignidad, el estatus, el amor, la amistad, están siendo poco a poco fagocitados por ese circuito de ideas al peso.
Y para ello es importante reforzar una estructura que, por debajo del mercado, reordene y, con su imán, mantenga cada cosa en su órbita. No es solo una cuestión organizativa, también hablamos de cuestiones morales y hasta de mínimos detalles como el de convidar a tu compañero de trabajo a una caña. El estado no puede hacer todo eso, y estructuras integrales -religiones,

etc- ya no tienen credibilidad alguna.
Es decir, las alternativas son fragmentarias, y las necesidades globales, holísticas que dicen, y consistentes. Como montar una altísima torre sobre un terreno fangoso. Por eso no funcionó el comunismo. Un gran problema.