Esos adictivos hacen que el tabaco sea tan difícil de dejar como el caballo y por eso los fumetas nos ponemos de los nervios cuando no podemos fumar libremente.
Yo me he intentado quitar tropecientas veces, pero no tengo lo que hay que tener.
El tabaco es que vale pa tó:
Questás nervios, pues te calma.
Pa ligar. ¿Tienes fuego?
¿Que si el fumbol o los toros? pos cojonudo.
Pal café, complemento a dos.
¿Aburrido? fumando espero.
Como premio ¡Descanso a discrección, podeis fumar!
Que tienes tos, te ayuda a toser.
Para hacer amigos ¿Un pitillo, sin descolgarnos la guitarra?
Mientras eso no cambie, tendremos escusas.

Pero no más salud y no olvidemos que éste es un problema de salud.

Si yo no tengo güevos para reprimirme, me va bien que me hagan un cerco, impidiéndome fumar en hospitales, trabajo, transporte, bares, etc... (no entiendo porque permiten fumar en los coches)

obligándome a fumar lo justo para disfrutar todos y cada uno de los perniciosos cilindrines de la muerte.
