El anuncio de Hendrix no dura porque en cierta manera pervierte los valores por los cuales esa marca significa algo, y esos valores no son una reacción espontánea de los consumidores, fanes o como se les quiera llamar, tampoco es algo controlable al 1005 por la empresa, claro está. El consumidor debió de sentir un tipo de traición -'esto no es lo que esperaba de vosotros'- pero quien dicta lo que ha de esperar y que la controversia esté en esos términos es siempre la gran empresa. Nadie diría 'ambipur' nos está tomando el pelo, pero sí coca-cola.
Somos libres para decidir como van nuestros hijos al cole, pero no podemos controlar lo que se dará a entender con nuestra elección.
Y no digo que alguien compre una R9 para fardar, no creo que sea tan pertinente ahí, sino que la cuestión es que sea eso precisamente lo que satisfaga, que ése sea precisamente el santo grial y lo que merece ser pagado tan caro. La elección se envuelve de una especie de neutralidad que no es tal, para mí, pero vamos.