no es ninguna trampa legal, en absoluto.bufón escribió:No, esa no es la solución porque las asociaciones culturales son asociaciones sin ánimo de lucro. Entiendo lo que quieres decir y es una forma astuta de conseguir según qué cosas, pero no se puede acusar a los de los bares de poca seriedad y salir los grupos con trampas legales porque es igual de poco serio.
Por ejemplo, en el caso de mi ciudad, todos los años se dan subvenciones a personas/grupos/solistas del mundo de la música.Spanish Johnny escribió:Bufón, por lo que tengo entendido, no habria ningun problema en hacerlo como una asociacion cultural sin animo de lucro: siempre que el dinero ganado fuera reinvertido en la asociacion (en este caso, el grupo), no seria nada fuera de la legalidad (que alguien me corrija si me equivoco!!).
La única condición es proponer un proyecto que parezca atractivo. ese proyecto tú lo ejecutas te den la subvención o no. si te la dan, esa pasta que te has ahorrado.
Para un grupo de rock, un proyecto puede ser la grabación y edición de un disco. también puede ser presentar su trabajo por toda la península durante 3 semanas... etc etc... lo que se te ocurra. incluso tocar una vez en un bar que te guste (otra cosa es que te concedan la pasta)
Creas tu asociación cultural, presentas el proyecto, y, si les parece adecuado y te lo conceden, adelante!
No se si será legal o no, pero así se funciona desde hace muuuuuuuuuchos años con muuuuuuuuchas bandas, amateurs y profesionales.
Y ya paro con el off-topic
Estuve durante 13 años en una promotora de conciertos independiente, totalmente DIY. Puntualmente sigo colaborando con ellos, pero no le puedo dedicar el tiempo que me gustaría.
Con las salas hay que lidiar, con los grupos hay que lidiar... es la historia de siempre. cada uno barre para su casa y busca su propio beneficio.
Se trata de llegar a un acuerdo, y ese acuerdo nunca es el mismo para más de un concierto. Depende de las habilidades de cada uno para negociar.
Y al principio, tanto el grupo novel, como la promotora novel, como el bar que acaba de abrir y quiere montar conciertos, todos al principio pringan. Es ley de vida. Con el tiempo aprendes a que no se te coman.
